La vuelta en Stamford Bridge entre el Chelsea y el Djurgardens, aspira a mero trámite. Los Blues no han desactivado su modo flecha en lo que va de Conference, y durante la ida de las Semifinales frente al conjunto de Jani Honkavaara, no fueron menos. 1-4 se impusieron los de Vincenzo Maresca en el estadio 3Arena, reflejando una inconfundible declaración de intenciones.
Primera parte de color blue. Madueke pudo estrenar el luminoso al 4 de juego, pero hizo todo bien salvo su remate. Pese a la respuesta del Djurgardens en el siguiente minuto, con un tiro desviado de Tokmac, el cuadro londinense hacía cuanto quería, y llegado el 12 de partido, quedó probado. Enzo Fernández visualizó la posición de Jadon Sancho, que respondió a su asistencia mandando el balón al fondo de las mallas.
Dos minutos después, James no pudo culminar con el segundo tanto la gran acción colectiva de sus compañeros. Tampoco atinó Cucurella en el 17, tras centro del propio James. Pasada la media hora, Rinne se hizo gigante en el mano a mano frente a un Madueke que, en el minuto 43, obtuvo su revancha, anotando de primeras gracias al pase de Enzo Fernández.
Ese gol terminó por herir el orgullo del Djurgardens, que de pronto, despertó. Segundos antes del descanso, Jorgensen impidió a Tokmac acortar distancias, y poco después de empezar la reanudación, el acoso por parte del cuadro sueco fue de nota. Priske se quedó cerca del gol al 47, Finndell no marcó un golazo de volea tres minutos mas tarde porque las leyes de la física tienden a ser caprichosas, Priske lo intentó de nuevo llegado el 52, obligando a Jorgensen y a la zaga del Chelsea a achicar agua, mientras que al minuto siguiente, el guardameta blue tuvo que volver a emplearse a fondo.
Con lo que nadie contaba, era que al minuto 59, se produciría un corte de comunicaciones entre Rinne y el eje defensivo del Djurgardens, aprovechado por Nico Jackson para sentenciar a placer. Un gol absurdo que sentó fatal a los de Jani Honkavaara, tanto que al 65, encajaron el cuarto. Nico Jackson recibió de Moisés Caicedo y no se lo pensó, conectando un trallazo que acabó en la escuadra.
A partir de ese momento, el partido se rompió, dando inicio a un toma y daca con el que el Djurgardens encontró su gol del honor al minuto 68. Gulliksen colgó el balón y Alemayehu no perdonó de cabeza. Pudieron anotar el segundo Kosugi, y especialmente Stahl, quien erró a puerta vacía. Del mismo modo que el Chelsea, habría ampliado su ventaja, si no fuese por Rinne, cuyos paradones a los cañonazos de Cole Palmer y el chaval de 16 años Walsh, lo impidieron. Los Blues huelen a finalistas, cuando menos.