Como era de esperar, la siempre fiel hinchada del Athletic Club de Bilbao, vistió de gala a La Catedral en una noche mágica, y los suyos hicieron el resto sobre el terreno de juego. Tras una primera parte en la que Los Leones gozaron de varias ocasiones manifiestas para lograr una cómoda ventaja, el penalti transformado por Oihan Sancet al 45+4, hizo justicia a lo visto.
El Glasgow Rangers de Barry Ferguson apretó bastante durante el segundo periodo, estrellando incluso un balón en la madera, pero los de Ernesto Valverde se mantuvieron firmes, buscando la oportunidad de finiquitar la eliminatoria. Hasta que en el 80 de juego, Óscar De Marcos sirvió un centro medido para que Nico Williams fusilara de cabeza, poniendo así el 2-0 definitivo.
Fiesta absoluta en San Mamés. Se nota que la Final de la UEFA Europa League será en el feudo de un Athletic, ya en Semifinales, y que no tiene intención de que su travesía por Europa concluya a orillas de su propia metrópolis. La temporada de Los Leones está siendo digna de un sobresaliente, merecedora de un final feliz, y alzar el trofeo en su propio templo, frente a su siempre fiel afición, supondría sin duda el mejor de todos. Si el cuadro de Ernesto Valverde sigue mostrando esas ganas de comerse el mundo, las posibilidades de que se haga realidad, son muchas.