Una auténtica locura lo vivido anoche en Old Trafford. El partido de vuelta entre Manchester United y Olympique de Lyon, es de esos que puede quitarte años de vida, o hacerte sentir la vida eterna en tu interior, todo depende. Para la hinchada del Teatro de los Sueños, supuso pasar por ambos estados emocionales, concluyendo con auténtica euforia.
Dicha sensación puede resumirse en las lágrimas de un niño, seguidor de Los Diablos Rojos, al que las cámaras enfocaron. Sus llantos de desolación, dieron paso a otros muy distintos, los que representan la euforia después de un sufrimiento que solamente puede explicarse a través de ese sentimiento surgido de la fidelidad y lealtad a unos colores.
Y es que, la vuelta entre unos equipos dirigidos por dos paisanos, Ruben Amorim y Paulo Fonseca, fue de todo menos corriente. Los goles de Ugarte en el 10 de partido y Diogo Dalot al 45+1, hicieron presagiar una clasificación cómoda para un Manchester United que durante el segundo periodo, falló varias ocasiones de libro, siendo incapaz de sentenciar con un tercer tanto, dejando vivo al Olympique de Lyon. Como consecuencia, el conjunto francés resucitó, y se lo creyó. Tolisso y Tagliafico colocaron el 2-2, y el 4-4 en el global de la eliminatoria.
La expulsión por doble amarilla del propio Tolisso, parecía indicar que los de Ruben Amorim lo tenían muy de cara, pero nada más lejos de la verdad, cualquiera hubiese dicho que era el Manchester United quien se quedó con uno menos sobre el verde. El cuadro de Paulo Fonseca creció todavía más, mostrando un arrojo y orgullo sobresalientes, motivo por el cual, Cherki con un golazo, y Lacazette de penalti, llevaron el delirio a la hinchada de un Olympique de Lyon al que le faltaban pocos minutos para lograr una machada histórica.
Sin embargo, del mismo modo que este Manchester United puede hacer padecer a su afición hasta el límite, también posee el don de llevarla al extremo opuesto. Bruno Fernandes, imperial durante todo el encuentro, devolvió las esperanzas a Old Trafford desde los once metros. El 3-4 hacía contemplar la situación con otros ojos.
Y cuando los últimos seis minutos entraron en escena, Casemiro se vistió de mago para dar dos delicatessen en forma de asistencias. La primera, en un jugadón colectivo, recibiendo de Bruno Fernandes, y sirviendo con mucha clase la pelota a Mainoo, quien culminó tamaña obra de arte con un soberbio golazo, significando el 4-4. La segunda, mediante un centro con música que el Olympique de Lyon defendió mal, siendo cabeceado de manera incontestable por Maguire, logrando así el definitivo 5-4. Old Trafford se vino abajo.
El Teatro de los Sueños alberga tanta magia, que noches así de inolvidables se hacen realidad. Sin mencionar que una afición tan leal como la del Manchester United, merecía una alegría así, considerando lo mucho que padece, por culpa de una familia tan negligente que ha conducido al club hasta un ciclo muy oscuro. A pesar de ello, su fidelidad e ilusión superan cualquier obstáculo, y jamás serán quebrantadas. Siempre estarán ahí, arropando a los suyos. Motivo principal por el que su Manchester United, alcanzó las Semifinales de la UEFA Europa League de forma épica.