La jornada número 32 de la Serie A, acogía el conocido Derby della Capitale. Lazio y Roma, buscaban en un estadio Olímpico vestido de gala, una victoria realmente motivante de cara a conservar intactas sus opciones de Champions. Pero no. Las escuadras de Marco Baroni y Claudio Ranieri, se anularon, siendo el 1-1 final insatisfactorio para ambas.
Las Águilas Blanquicelestes fueron dueñas y señoras del primer periodo, pero les faltó el gol. Buena parte de culpa, sino toda, recayó sobre un gran Svilar. El guardameta de La Loba asombró al respetable con tres paradas dignas de alguna portada, una a Alessio Romagnoli, y las otras dos a Isaksen.
El segundo periodo fue de ida y vuelta, pudiendo suceder cualquier cosa. Al 47 de juego, la Lazio parecía asestar un duro golpe psicológico a su vecina, y nada menos que con la ley del ex, en este caso, de los ex. Luca Pellegrini encontró a Alessio Romagnoli, que no perdonó. A partir de entonces, la Roma recordó qué partido disputaba, y despertó.
Mandas sacó un guante prodigioso en respuesta al cabezazo de Gianluca Mancini, pero el cancerbero no pudo impedir lo ocurrido en el minuto 69. Matías Soulé, tras recibir de Saelemaekers, se inventó una espléndida e imparable rosca convertida en un golazo de filmoteca.
Quiso responder inmediatamente el cuadro de Marco Baroni, pero Svilar, el mejor del encuentro sin lugar a dudas, no consintió que los de Claudio Ranieri volvieran a encajar, desviando de manera formidable el intento de Pedro desde la frontal del área, y no siendo menos frente al fallido despeje de Ndicka, que a punto estuvo de hacer un autogol.
Al final, ni una ni otra quedaron contentas. La Lazio es sexta con 56 puntos, mientras que la Roma ocupa el séptimo lugar con 54. A falta de seis jornadas para que la presente Serie A baje su telón, no pueden permitirse tropezar, pues cualquier fallo en los partidos restantes, conllevará fuertes penalizaciones.