El Bayern Múnich aspira a maldecir la noche del partido de ida de los Cuartos de Final de la Champions correspondiente a la eliminatoria que le enfrenta al Inter. Los Bávaros no supieron aprovechar el gran surtido de ocasiones que tuvieron, y lo acabaron pagando.
El Inter es candidato a alzar La Orejona, y desde el principio, ergo perdonarle equivale al riesgo de que acabe por derrotarte. Sin mencionar que Los Nerazzurri, aparte de con un equipazo, cuentan con las ventajas de no necesitar jugar genial al balón, y de importarles un pimiento ser avasallados. La escuadra de Simone Inzaghi llega y acierta, e ironías del fútbol, cuando lo consigue, estampa su firma con estilo. Así lo hizo en el Allianz Arena.
Los de Vincent Kompany tendrán que tomar nota de cara a la vuelta en el Giuseppe Meazza, pues a pesar de estar a un solo tanto de igualar la eliminatoria, les aguarda un camino de espinas en forma de prueba. La ley de la Champions es cristalina, no se puede perdonar tanto, no si pretendes que tu equipo prevalezca sobre los demás.
Olise inició el carrusel de oportunidades para el Bayern Múnich al 7 de juego, con un tiro cruzado que no entró de milagro. Llegado el 14, Harry Kane se topó con Sommer al rematar de cabeza. Y en los minutos 20 y 21, el guardameta del Inter se hizo gigante frente a Guerreiro y Olise. Aunque quizá, el fallo que peor sentó al cuadro bávaro, tuvo lugar en el 26 de partido, momento en que Olise amagó, sentó a dos contrarios y se la dio en bandeja a Harry Kane, pero el nueve del Bayern Múnich se topó con el poste. Demasiadas ocasiones desperdiciadas.
Lo aprovechó el Inter, que cumplida la primera media hora, hizo recordar que también jugaba, con un latigazo de Carlos Augusto que se marchó al lateral de la red. Fue el preludio al espectáculo presenciado en el minuto 38. Bastoni centró raso desde la izquierda, Marcus Thuram recogió el balón y se la dejó de tacón a Lautaro Martínez, que definió con el exterior de la bota y clavándola en la escuadra. Simplemente bestial.
Mismo guión en la segunda mitad. El Bayern Múnich perdonando poco menos de lo que no está escrito, y el Inter demostrando que con poco, puede hacerse mucho. Marcus Thuram recibió de espaldas a la portería llegado el minuto 55, aguantó hasta el momento idóneo y se la dio a un Lautaro Martínez que apareció por el carril diestro, y que no hizo doblete porque el esférico impactó en Urbig tras fusilar. A continuación, nuevo show de ocasiones erradas por parte de los de Vincent Kompany.
Konrad Laimer centró al corazón del área cuando corría el 62 de juego, y Stanisic fusiló de cabeza por encima del larguero con todo a favor. Tres minutos después, tras cazar un rechace con el pecho, Guerreiro se sacó una volea que no supuso un golazo de milagro. Al 80, Olise asistió fenomenal para Harry Kane, que lo intentó rematando a bote pronto, pero ni así. En el minuto siguiente, Bastoni evitó el tanto de Thomas Müller, que no obstante, vio portería en el 85.
La escuadra de Simone Inzaghi cometió su único error de bulto durante el partido, dejar desmarcado al veterano atacante del Bayern Múnich, quien tras recibir de Konrad Laimer con un balón a media altura, únicamente tuvo que empujar. Sin embargo, en el 87, Los Bávaros se toparon de nuevo con un imperial Sommer, que despejó el trallazo raso de Harry Kane. Un minuto después, con un Bayern Múnich volcado, llegó el segundo de Los Nerazzurri, quienes probaron su rápida capacidad de reacción.
Una contra letal en la que Barella puso un balón al espacio, Carlos Augusto el pase de la muerte, y Frattesi la guinda a placer, significó el triunfo y la conquista del Allianz Arena para el Inter. Aún tendría otra el Bayern Múnich llegado el 90+2, pero como casi siempre, perdonó, con Harry Kane confirmando su mala noche, y Acerbi estando bien atento a su cabezazo debajo de la portería. Y es que, si juegas frente al Internazionale, sinónimo de efectividad en estado puro, procura no perdonar, porque de lo contrario, las consecuencias son nefastas.