O Classico arribaba, jornada número 28 en la Primeira Liga de Portugal, estadio de Do Dragao, Oporto y Benfica se veían las caras. Un encuentro que tuvo a Las Águilas como protagonistas en general, y a Pavlidis y su Hat-Trick en particular. Quizá la madera deba apuntarse un tanto, porque impidió al atacante de nacionalidad griega conseguir lo que hubiese sido un póker para la posteridad. No lo lamentó el cuadro de Bruno Lage, que fundió a su eterno rival por 1-4, silenciando así a su hinchada, conquistando su feudo, y colocándose como líder provisional.
Lo cierto es que el Oporto ha perdido crédito en su país. La diferencia existente entre Los Dragones Azules y el Benfica, hoy en día es bien grande. Mucho tendrá que mejorar el conjunto entrenado por Martín Anselmi si pretende iniciar otro ciclo glorioso, porque de momento, esa posibilidad no se vislumbra ni de lejos. Los lisboetas hicieron cuanto quisieron y más, con Álvaro Fernández y Di María atormentando a los contrarios por izquierda y derecha respectivamente. Del resto se ocupó Pavlidis, y Nicolás Otamendi.
Los Dragones Azules pecaron de perezosos, así lo demostraron dada su falta de concentración, teniendo como consecuencia que Pavlidis, tras recibir de Aktürkoglu, viera portería al minuto 1. Si el Oporto tenía algún plan, se le desmontó a primeras de cambio. El Benfica no dejó de recordar a su eterno rival la diferencia de nivel, hasta que en el 42 de juego, le asestó otro golpe psicológico, uno que prácticamente fue definitivo. Asistido por Florentino, Pavlidis perforó de nuevo la meta de Diogo Costa, con Do Dragao boquiabierto.
Trató de salir con otro aire el Oporto en la reanudación, pero nada de lo que intentó le sirvió. Al contrario, el Benfica recuperó terreno y buscó la ocasión para dar carpetazo al clásico portugués, cosa que logró llegado el minuto 69. Quién si no, Pavlidis, recibiendo de un gran Di María, firmó su Hat-Trick y enmudeció a la hinchada local. El tanto de Samu Aghehowa al 81, de nada valió, pues el Benfica no concedió al Oporto ni el mínimo gusto de marcar en último lugar. Kökçü encontró a Nicolás Otamendi cuando corría el 90+4, y el defensor puso la guinda a un clásico que Los Dragones Azules querrán desterrar de la memoria cuanto antes, y que por contra, fue memorable para el Benfica.