Fue de aquella manera, como diría aquel, pero el caso es que valió igual. Un regalazo fallero a Iván Romero, un gol de rebote con la firma de Kochorashvili, y una pena máxima que Brugué cedió cordialmente a Iborra, permitieron al Levante UD golear 3-0 a un Cartagena virtualmente descendido, trepando así, por fin, a los puestos de ascenso directo, siendo segundo con 53 puntos. Con la clasificación en un puño, a estas alturas de temporada lo único que prevalece es sumar de tres, el resto es secundario, incluido el hecho de que Julián Calero siga empeñado en dar protagonismo a un Morales que no deja de confirmar su mal momento. Las victorias son sagradas, y si para ello los goles deben llegar mediante fallos del oponente, rebotes y penaltis, pues que así sea, son igualmente bienvenidos.
MACHO LEVANTE