EL BARÇA SE LLEVA UN BOTÍN DE DA LUZ

Hans Flick ha devuelto el gen competitivo al FC Barcelona, y de qué manera. No hace tanto tiempo, Los Culés hubiesen bajado progresivamente los brazos a partir del minuto 22, momento en que, una vez más, el conjunto azulgrana se vio en inferioridad numérica sobre el verde. Pau Cubarsí cazó claramente a un astuto Pavlidis.

Sin embargo, este Barça es otro, mucho más próximo al equipo que siempre debe ser, pues su actual Míster le ha cambiado la cara, haciendo que sus pupilos se lo crean. Así se explica el 0-1 logrado frente al Benfica de Bruno Lage, al tiempo que la pregunta de, por qué el Barça parecía seguir jugando con once, obtiene respuesta. Los Culés vuelven a ser fiables en la Champions.

Todo el equipo merece el reconocimiento por agarrarse los machos y achicar agua durante casi todo el encuentro, pero lo de Pedri y Raphinha fue caso aparte. Y queda un tercer protagonista, Szczesny, cuyos paradones también valieron oro. Su primera intervención de hecho, fue a los veinte segundos, impidiendo el gol de Aktürkoglu, poco antes de que Dani Olmo se quedara cerca de abrir la lata. Hablando de porteros, Trubin no se quedó atrás, pues menudos paradones les sacó a Raphinha, Lewandowski y Lamine Yamal, cuando corría el 12 de juego.

Llegó el minuto 22, y con él la jugada que aparentó malas nuevas para los de Hans Flick. Pavlidis cabalgó hacia las inmediaciones de Szczesny, y fue cazado por Pau Cubarsí. Roja clara. Sin embargo, ahí estuvo de nuevo el cancerbero culé para lucirse frente a Kökçü y su lanzamiento de falta.

Pese al contratiempo que supuso la expulsión, el Barça exhibió casta y capacidad de sacrificio, todos a una replegándose y defendiendo ferozmente. Hasta tal punto fue así, que durante varias fases del encuentro, dio la sensación de que los del Camp Nou seguían jugando con once. Por no hablar de Pedri y Raphinha, volviendo locos a los contrarios.

Para todo lo demás, Szczesny, que en el minuto 43 volvió a aguarle la fiesta a Aktürkoglu y su cabezazo. Ironías del fútbol, pues al 45+7, apareció el jugador que pasó de héroe a villano, Antonio Silva, impidiendo que el Barça culminara un contragolpe. Sin embargo, tras el paso por los vestuarios, un fallo clamoroso de Pavlidis, y otro paradón de Szczesny a remate de Aursnes, llegó el minuto 61, y con él la jugada clave del partido. A Antonio Silva se le apagó la bombilla y le regaló el balón a Raphinha, que se sacó un lanzamiento desde la frontal del área, y el esférico se coló junto al palo izquierdo. Golazo de un crack que siempre es garantía.

La hinchada de Da Luz medio enmudeció. El Benfica fue arriba con todo, pero el Barça trabajó defensivamente de forma ejemplar, anulando las ofensivas de Las Águilas, y si la zaga era superada, quedaba Szczesny. Aktürkoglu volvió a comprobarlo al 77, y en la última intentona, llegado el 90+4, el guardameta culé voló para desviar el trallazo de Renato Sanches. El Barça se apoderó merecidamente de un botín con muy buena pinta. Próxima parada, Olímpic Lluís Companys.

Publicado por Miguel Ávalos

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