El Aston Villa dio un paso de gigante en pos de alcanzar los Cuartos de Final de la Champions. El conjunto de Unai Emery venció por 1-3 al Brujas de Nicky Hayen en el Jan Breydelstadion, logrando una considerable ventaja de cara a la vuelta en Villa Park. Un autogol de Mechele, junto a una pena máxima, producto del patadón de Tzolis a Watkins, transformada por Marco Asensio, desnivelaron un encuentro equilibrado, con ambas escuadras pudiendo llevarse el gato al agua.
Tres minutos duró el empate sin goles, tiempo que tardó Bailey en empalar a botepronto y de zurda un balón caído al corazón del área tras despeje de Ordóñez. Al 9 de juego, Mignolet evitó el segundo con un paradón a Rashford. El conjunto belga consiguió entonarse a partir de entonces, y devolvió las tablas llegado el 12 de partido, gracias a una gran jugada en la que Tzolis controló de maravilla, para a continuación ceder atrás, permitiendo así que De Cuyper empalase cruzado.
La emoción se palpaba en el aire, cualquier opción entraba en las quinielas. Pudo remontar el Brujas mediante el derechazo de Talbi, a punto de cumplirse la media hora, pero el Dibu Martínez se sacó uno de esos paradones milagro mano abajo. Pocos minutos después, probaron suerte Ferran Jutglà y Brandon Mechele, ambos sin éxito. Mignolet también tuvo que poner atención al centro chut de Rashford cuando se cumplía el 40 de encuentro, y al minuto siguiente, Watkins no atinó de cabeza.
Mismo guión durante la reanudación. Onyedika por parte del Brujas, y Bailey en el Aston Villa, lo intentaron desde lejos, especialmente el primero, pero no dio resultado. A posteriori, en un solo minuto, comprendido entre el 68 y 69, ambos pudieron tomar la delantera. Marco Asensio remató al primer toque con la diestra, pero se encontró con la respuesta de Mignolet, y Vanaken no marcó de milagro tratando de culminar un centro largo al segundo palo de Tzolis. Los dos equipos estaban cada vez más cerca del gol.
Hasta que arribaron los minutos 82 y 88, convirtiéndose en jueces del partido. Morgan Rogers centró raso, y Mechele, tratando de despejar, introdujo el balón en su propia portería, y por toda la escuadra para variar. Apenas tuvo tiempo el cuadro de Nicky Hayen para asimilar lo ocurrido, pues en una acción muy mal defendida, Tzolis propinó un patadón a Watkins. Penalti de manual, gol de Marco Asensio, y ventaja para un Aston Villa con altas probabilidades de rematar la faena en Villa Park.