No se puede describir con palabras la oda al deporte rey que FC Barcelona y Atlético de Madrid ofrecieron, gracias a la ida de las Semifinales pertenecientes al torneo del ko. El partido disputado en el Olímpic Lluís Companys, concluido con el resultado de 4-4, es historia del fútbol en su época más moderna hasta la fecha. Le ha tocado al Metropolitano dictar sentencia, a través de una vuelta que, si tan solo presenta la mitad de emoción, significará que el espectáculo estará servido.
Comenzó mejor el conjunto del Cholo Simeone, demostrando que no se iba arrugar ni a encomendarse a la magia de su propio estadio. Julián Álvarez y Griezmann marcaron dos goles muy tempraneros que parecían dar una considerable ventaja a Los Colchoneros, además de dejar tocado al cuadro de Hans Flick. Nada más lejos de la verdad, el Barça despertó, sacó la fiera futbolística que tiene dentro, se apoderó del cuero y remontó con goles de Pedri, Pau Cubarsí e Íñigo Martínez.
Lamine Yamal volvió a dejar claro que, dentro de pocos años, será el mejor jugador del mundo. Quien también demostró no ser un nueve puro, fue Ferran Torres, que puede recordar mucho tiempo los dos fallos tan graves que tuvo, cuando lo más fácil era marcar. Al Atlético de Madrid por su parte, frente a la interminable posesión de su oponente, no le quedó otra que replegarse para campear el temporal.
En la segunda mitad los dos quisieron el protagonismo. El Atleti trataba de volver a ser el mismo que durante el primer cuarto de hora del choque, y el Barça hacía del esférico su propiedad privada, en pos de trenzar jugadas ofensivas. El Cholo Simeone realizó los cambios más rápido de lo habitual, en parte por la amonestación exagerada que Javi Galán recibió en la primera parte. Mientras que Hans Flick, reaccionó más tarde. Surtieron efecto los de ambos entrenadores.
Lamine Yamal hizo de las suyas por la derecha y la puso para alguien que sí es un nueve puro, Lewandowski, y 4-2. El Barça parecía tenerlo todo de cara, la entrega y calidad de sus jugadores hacían justicia al escudo que portan. Incluso la grada del Olímpic Lluís Companys secundó los pases de los suyos con «olés». Sin embargo, progresivamente, el cansancio comenzó a hacer efecto en la escuadra azulgrana, y los rojiblancos, armados de paciencia, crecieron en presencia, acumulando llegadas al área rival, y los dos últimos tantos de un encuentro memorable, llevaron la firma del equipo cuya fe jamás se quebranta.
Marcos Llorente metió de nuevo a Los Colchoneros en la eliminatoria, regalando energía extra a los suyos. Las combinaciones y ataques del Barcelona ya no eran igual de precisas, y cuando los de Hans Flick comenzaban a dar por bueno el 4-3, aparecieron los dos últimos protagonistas de la noche. Samuel Lino, en parte beneficiado por el resbalón de Koundé, cabalgó hasta pisar área, sirviendo la pelota en bandeja a Sorloth, que no perdonó pese al esfuerzo de Szczesny.
Ambos reaccionaron cuando peor lo tenían, pero el triunfo no correspondió a ninguno. Respecto al torneo del ko, tiempo para reflexionar tienen, pues hasta el 2 de Abril, el Metropolitano no anunciará su veredicto. Cualquier cosa es posible en una eliminatoria de este calibre, no digamos nada siendo a doble encuentro. Por lo demás, muchas gracias a los dos conjuntos, ojalá todos los partidos fuesen como este.