El Bayern Múnich estará en los Octavos de Final de la Champions, pero no ondeando la bandera con su escudo en alto. Los de Vincent Kompany sufrieron lo que no estaba escrito, a manos de un Celtic de Glasgow que se quedó a un segundo de forzar la que hubiese sido una sorprendente prórroga. No sucedió porque cuando el colegiado se llevaba su silbato a la boca, Alphonso Davies cambió el curso de los acontecimientos. El conjunto de Brendan Rodgers cayó con honor. El Bayern Múnich accedió a la siguiente fase, aunque sin derecho a alardes.
El electrónico no se alteró durante la primera mitad, pero no por falta de oportunidades. Al 4, la zaga del Celtic impidió que Gnabry culminara de cabeza un gran pase de Olise. McGregor recordó tres minutos después, que el cuadro escocés no había venido a mirar, y llegado el 16 de encuentro, Raphael Guerreiro salvó bajo palos el tanto de Kühn, quien había recibido de un Jota que se marcó una gran jugada. Pudo saltar la sorpresa un minuto más tarde, pero Maeda no remató por los pelos el centro raso de Engels. Siguió avisando el conjunto de Brendan Rodgers con otro lanzamiento de Maeda.
El Bayern Múnich se dio cuenta de que, o espabilaba, o su oponente acabaría encontrando el camino del gol. Las últimas ocasiones del primer periodo llevaron el sello del bloque entrenado por Vincent Kompany. Schmeichel se lució frente a Harry Kane en el 22, Kimmich no estuvo fino al 38, y Harry Kane se topó con el travesaño justo antes del descanso.
La segunda parte tampoco defraudó. Schmeichel evitó el tanto de Goretzka poco después del arranque, Musiala no estuvo inspirado en el minuto 59, y al 63, la figura del guardameta del Celtic emergió de nuevo, blocando el tiro de Olise. Entonces, segundos más tarde, en la primera acción con peligro del Celtic, llegó la sorpresa. Maeda tiró de fe y persistencia para llegar hasta el cuero y dar el pase, Kim Min-Jae despejó mal, y Kühn no perdonó. Eliminatoria igualada. Pudo desequilibrarla Maeda en favor del Celtic tras una contra, llegado el minuto 70, pero su cabezazo no resultó certero.
A partir del último cuarto de hora, el Bayern Múnich fue, por fin, totalmente consciente de su situación, y despertó. Goretzka y Sané rozaron el gol, pero la suerte les dio la espalda, y Stanisic cabeceó fuera un córner botado por Kimmich. El Allianz Arena empezó a asumir la prórroga. Pero en el fútbol es bien sabido que, hasta el rabo todo es toro. Que se lo pregunten a Alphonso Davies.
Al 90+4, cuando el colegiado estaba a punto de pitar, Olise centró, Kimmich remató, y Schmeichel se lució. Sin embargo, por algo existen los rechaces. El último de la noche, fue cazado y mandado a guardar por un jugador que ahorró penurias a su equipo, un Bayern Múnich clasificado para Octavos de Final con más sufrimiento del que, al menos a priori, cabía esperar.