Si el AC Milan tiene dignidad como club, al término de la presente temporada debería deshacerse de Theo Hernández. Un jugador cuya tontería mental, no solamente le ha costado al conjunto rossonero la eliminación en la Champions frente al Feyenoord de Pascal Bosschaart, sino también un buen puñado de millones de euros. Para la filmoteca quedan su amonestación en el minuto 44 por una tangana, y aún más su expulsión al 51, por simular un penalti de manera absolutamente ridícula, a sabiendas de que está el VAR.
Mientras el equipo neerlandés hace historia, clasificándose para los Octavos de Final de la máxima competición continental por vez primera en cinco décadas, gracias al cabezazo de Carranza, que supuso el definitivo 1-1 en San Siro, para el club lombardo esta eliminación supone otro fracaso monumental, siendo la Coppa Italia su única esperanza de maquillaje, además de una cuarta plaza en la Serie A que se antoja obligatoria.
El AC Milan pretende recobrar la hegemonía de la que antaño gozaba, pero para ello, debe reunir un plantel de jugadores que, al tiempo que calidad, transmitan disciplina estricta, ambas de talla mundial. Theo Hernández quizá sea un ejemplo de lo primero, pero ni de lejos respecto a lo segundo. No es la primera vez que el dorsal 19 del conjunto lombardo mete en líos a los suyos, y de continuar vistiendo la elástica rossonera, tampoco será la última. Su etapa milanista, debería concluir en Junio.