Seis años llevaba el FC Barcelona de Pere Romeu siendo invencible en el Johan Cruyff. Eso se acabó. El Levante UD de Santiago Triguero, un equipo en plena crisis, que tenía nueve de diez posibilidades de salir del feudo culé recibiendo una goleada de las que hacen historia, fue el conjunto que escribió la página de oro en los anales granotas y de todo el fútbol femenino.
Se las apañaron e ingeniaron para contener a unas rivales titánicas, y acertaron cuando tocaba. Alharilla, en el 50 de partido, hizo creer que la hazaña era alcanzable. Y en el tiempo de prolongación, llegó la locura. Chacón desató la euforia de las suyas con el 0-2 al 90+4, Rolfö redujo diferencias tan solo un minuto más tarde, y en el 90+6, Bascu vio la segunda amarilla, dejando a Las Granotas con una menos. Quedaba claro, si querían lograr lo aparentemente imposible, debían padecer más de lo que se sufre en el Infierno de Dante.
Pero al final, Las Guerreras Granotas prevalecieron, logrando una gesta que, sin duda alguna, debe servir para creer en una salvación que todavía puede lograrse, y más con la inyección de moral tan enorme que las pupilas de Santiago Triguero se han traído desde el Johan Cruyff a Buñol.
SÍ SE PUEDE