Cuando el año 2024 concluyó, la Atalanta de Gian Piero Gasperini se encontraba en un estado físico y moral abrumadores, parecía que el Scudetto avistaba a todo un pretendiente. Sin embargo, las uvas de Nochevieja se le debieron atragantar, pues su comienzo del 2025, no ha podido ser más negativo, si consideramos la manera en la que despidió 2024. El tropiezo de La Dea por 2-3 frente a un Nápoles líder que tiró de plena efectividad, supone la última prueba. Algo no arranca en Gewiss Stadium. De no solucionarlo, la Atalanta pasará de sensación a decepción en cuestión de semanas.
Aunque para decepciones mayúsculas, ya está el AC Milan de Sergio Conceiçao. Los Rossoneri ilusionaron de lo lindo con su gran participación en la Supercoppa de Italia, cuyo trofeo que alzaron merecidamente. Sin embargo, la derrota sufrida por 2-0, frente a una Juventus que se cobró su revancha por la Semifinal de la competición antes mencionada, es otra piedra en el camino milanista, que no hace sino demostrar, la escasa sintonía que el conjunto de San Siro tiene con la Serie A. No hace falta recordar que, quedarse fuera de la edición 2025-2026 correspondiente a la Champions, será traducido como un fracaso del tamaño de la catedral de la ciudad.