Mientras que Liverpool y Nottingham Forest van a celebrar el fin de año con una gran sonrisa, gracias respectivamente, a una superioridad manifiesta, y a ser la gran sensación de la Premier League, otros no lo tendrán exactamente tan bien como Los Reds y The Tricky Trees. Arsenal y Newcastle pueden estar satisfechos, a cambio de no dormirse en los laureles, pues ello implicaría verse sin aspiraciones al título en caso de Los Gunners, mientras que para Las Urracas, supondría dejar de acechar tan de cerca los puestos Champions.
El Chelsea despedirá el año en plazas Champions, pero con el regusto amargo de dos derrotas tan inesperadas como dolorosas, frente al Fulham y el Ipswich Town, habiendo dejado escapar una oportunidad dorada de afianzarse en la segunda posición. Los Blues tendrán que reflexionar. Y todavía más deberá hacerlo el Aston Villa. Los Villanos concluyen el año habiéndose dejado puntos que le hubiesen permitido volver a asomarse a las plazas europeas, un final sin duda agridulce.
Ahora bien, hay tres equipos que tienen todos los motivos para morirse de vergüenza. El Tottenham Hotspur es todo un caso. Capaz de proezas, pero también de chapuzas, con un ataque demoledor, y al mismo tiempo incapaz de encontrar el equilibrio que le transforme en un equipo verdaderamente fiable. Los Spurs exhiben una irregularidad tan horrenda que les hace perder crédito en calidad de aspirantes a cuotas altas.
Sin embargo, quienes se llevan la palma para mal, son los dos equipos de Manchester. Aparentemente al menos, lo del City huele a fin de ciclo. La escuadra de Pep Guardiola no solamente ha perdido por lesión a Rodri, tampoco conserva su frescura, y especialmente ese hambre de comerse el Planeta Fútbol, cualidad que en temporadas anteriores ha mostrado a niveles abrumadores, siendo capaz de ganarlo absolutamente todo en Inglaterra, y lograr el tan ansiado triplete. Ni rastro de aquel City. Hoy día, parece un equipo caduco, cansado y al que, con o sin Rodri, le pesa la vida. Y eso tiene consecuencias, como terminar el año fuera de Europa.
Qué decir del United. Si los jugadores que compusieron el equipo durante sus ciclos gloriosos alzasen la voz, alguna barbaridad se les escaparía. Baste con decir que actualmente, Los Diablos Rojos son un alma en pena que se arrastra miserablemente por el verde, y cuyos jugadores, del primero al último, no hacen justicia en absoluto a la elástica que portan. Buena parte de los focos debe centrarse en la pésima gestión económica de la familia Glazer, a la que la hinchada de Old Trafford desea ver lejos de su club. Y ojo, porque de seguir así, la afición no tardará, si es que no lo ha hecho ya, en reclamar el mismo destino para Jim Ratcliffe, empresario llegado a la entidad para tomar el mando de la parcela deportiva. Por de pronto, su primera medida, destituir a Erik ten Hag y traer a Ruben Amorim, no puede estar saliendo peor. Los Diablos Rojos van a concluir el año en decimocuarta posición, con un total de 22 puntos. Quién ha visto y quién ve a este United, cuyo plato de habas no hace sino volverse más grande.