Mientras que el Liverpool de Arne Slot es un equipo prácticamente perfecto, al que da gusto ver jugar, y del que la afición de Anfield Road puede sentirse verdaderamente orgullosa, el Manchester United de Ruben Amorim es un alma en pena. No hay más que ver las últimas pruebas que ambos han presentado. El Liverpool superando por 3-6 al Tottenham Hotspur de Angelos Postecoglou, y no solo con labor, sino también gustándose. Mientras que el Manchester United, siendo humillado merecidamente por el impresionante Bournemouth de Andoni Iraola, nada menos que por 0-3.
Esto responde al contraste que supone tener devoción y dedicación a un club, como sin duda es el caso del Liverpool, en comparación con la pésima gestión de una familia como los Glazer, a quienes el Manchester United les importa más bien poco, junto a un empresario como Jim Radcliffe, cuya llegada por el momento no ha cambiado mucho las cosas que digamos. Su apuesta por Ruben Amorim queda lejos de mejorar el panorama que Erik ten Hag dejó. Mientras que el Liverpool aspira a absolutamente todo, el Manchester United está a un paso y medio de desear que la presente temporada llegue a su conclusión.