Francia tiene un rey en su máxima competición doméstica, el PSG de Luis Enrique, cuyo manifiesto no pudo ser más claro. 2-4 superó al Mónaco de un Adi Hütter expulsado al 90+6 por protestar. Hacía cuatro años que la escuadra parisina no conquistaba el Luis II de Mónaco. Eso se acabó. Los del Parque de los Príncipes dejan a uno de sus oponentes a diez puntos de distancia. A sabiendas de las concesiones que permiten en la Ligue 1, supone una diferencia extremadamente complicada de neutralizar.
Pese a que los locales intentaron estar a la altura, lo cierto es que inicialmente las ocasiones corrieron por parte visitante. Achraf Hakimi estrelló el balón en el palo cuando transcurría el minuto 7, y si al 16, el trallazo de Fabián Ruiz hubiese ido entre palos, se podría estar hablando de un primer tanto que arribó en el 24. Achraf Hakimi sentó a Vanderson por la banda y sirvió en bandeja de plata el gol a Doué, la nueva y prometedora adquisición del PSG. Los de Luis Enrique, con la escuadra de Adi Hütter aturdida, buscaron un segundo gol que ni Achraf Hakimi ni Dembélé pudieron lograr.
Nada pareció cambiar en la reanudación, el Mónaco no conseguía despertar del todo. Sin embargo, llegó la doble pifia de Marquinhos, primero en la salida de balón, y acto seguido golpeando el cuero con la mano dentro del área. Penalti claro y diana de Ben Seghir en el 53 de choque. Un empate que hizo al Mónaco venirse arriba, lo que aparentemente le dio resultado. Akliouche recibió en largo, ganó línea de fondo y encontró a un Embolo mucho más avispado que la zaga rival. Poco imaginaban los locales que su alegría iba a durar tan solo cuatro minutos. En el 64, Fabián Ruiz lanzó, Köhn despejó, el esférico quedó muerto, y Dembélé devolvió las tablas.
Durante casi veinte minutos, el miedo de ambos a cometer un error, privó de ver ocasiones manifiestas. Hasta que en el 83, el balón parado resultó crucial. Kang-In Lee botó un córner, y Gonçalo Ramos se elevó para cabecear al fondo de las mallas. La reacción del Mónaco fue inmediata, no obstante, habrá que preguntarle a Minamino qué pasaba por su cabeza en el minuto 86, pues con todo a favor, falló el tercero de los suyos. Akliouche le maldecirá, y más después del jugadón que se marcó, dejando a Marquinhos por los suelos antes de asistir a su compañero.
El partido estaba roto, o empataba el Mónaco, o el PSG daba carpetazo. Pudo darlo Kang-In Lee al 90+2 con un soberbio latigazo, pero el poste no fue partidario. Tuvo la suya Embolo para hacer doblete, sin embargo, Marquinhos le negó el placer, jugándosela y cortando su ofensiva. Heroico el defensor. En el último minuto, justo después de la expulsión de Adi Hütter, apareció el último protagonista, encargado de colocar la guinda para el PSG. Un Dembélé que emuló al Correcaminos para plantarse frente a Köhn y picar el balón por encima del cancerbero. De esa forma tan espectacular, concluía un encuentro señalado en rojo para ambos conjuntos, en el que el PSG de Luis Enrique, recordó quién manda en Francia.