El Internazionale de Simone Inzaghi pasó a la Lazio de Marco Baroni por la prensa hidráulica. 0-6 se impusieron Los Nerazzurri, en un partido disputado en el Olímpico de Roma que estaba señalado en rojo para ambos conjuntos. El empate no les servía para nada, y quien ganase podría colocarse en tercera posición con 34 puntos, siguiendo la pista al Nápoles, segundo con 35, y al Atalanta, líder con 37. Fueron los del Giuseppe Meazza quienes se llevaron el gato al agua, con un resultado tan abrumador como inesperado, pese a que lógicamente aspiraran a sumar se tres.
El encuentro estuvo marcado en parte por las lesiones. Al 28 y al 46, la Lazio perdió a Mario Gila y Samuel Gigot, mientras que en los minutos 74 y 81, al Inter le sucedió lo mismo con Barella y Dimarco.
Respecto al partido en sí, el dominio de Las Águilas Blanquicelestes durante la primera media hora, fue infructuoso. Sommer repelió cuanto le llegó, y ni Nuno Tavares, ni Isaksen, ni tampoco Noslin, estuvieron finos. Entonces, por el 40 de juego, arribó la jugada que cambió el curso del choque. Tras un córner, Samuel Gigot golpeó el cuero con la mano, el árbitro revisó la jugada en el monitor, decretando acto seguido penalti. Çalhanoglu no perdonó desde los once metros al 41. Fue el principio del fin para los de Marco Baroni. Cuatro minutos más tarde, en una gran jugada ofensiva iniciada por Lautaro Martínez, y proseguida por Denzel Dumfries, Dimarco fusiló desde la izquierda a Provedel.
Poco imaginaba la Lazio en el descanso que el mazazo de verse por debajo en el marcador con dos de desventaja, supondría la noticia menos mala. Los de Simone Inzaghi salieron en la reanudación bien decididos a rematar la faena cuanto antes, cosa que lograron. Nicolo Barella se sacó un zapatazo clavando la pelota en la escuadra cuando transcurría el minuto 51, y al 53, Bastoni centró al segundo palo para que Dumfries diese carpetazo al encuentro. La Lazio, completamente ko, quiso al menos caer con dignidad, pero ni eso se le iba a conceder.
La concentración de Las Águilas Blanquicelestes mermaba, y de eso se aprovecharon Los Nerazzurri. Al 77, un error en la salida de balón protagonizado por los de Marco Baroni, sirvió para que Carlos Augusto controlase de maravilla y definiera soberbio. Todavía faltaba uno más, pues Marcus Thuram no quiso faltar al festival, y redondeó su notable trabajo con la sexta diana. La Lazio deberá pasar página lo más rápidamente posible, después de haber sido desplumada de semejante modo. El Inter de Milán, coge moral de forma inmejorable y no renuncia al Scudetto.