Cuando un equipo recorre una crisis deportiva como la que padece el Manchester City, las cosas tienden a salir mal, incluso en momentos de aparente respiro. Fue justo lo que experimentó la escuadra de Pep Guardiola frente al Feyenoord de Brian Priske. El conjunto neerlandés levantó un 3-0, convirtiéndolo en 3-3, ahondando todavía más en una situación que Los Citizen no vivían desde hace 61 años, seis partidos sin conocer la victoria y encajando dos o más goles.
De nada le sirvió al Manchester City ser pleno dominador durante la primera media hora de encuentro, poniendo a prueba los reflejos de un gran Wellenreuther y tratando de volver a ser en Etihad Stadium ese equipo capaz de triturar a muchos oponentes. Igor Paixao metió el miedo en la grada citizen cuando tuvo en sus botas el estreno del luminoso, corría el 33 de juego. No obstante, la suerte pareció sonreír a los de Pep Guardiola, cuando en el 44, Haaland transformó un penalti, poniendo a los suyos con ventaja.
La situación citizen mejoró todavía más cuando al minuto 50, los locales encontraron su premio al gran arranque protagonizado durante el comienzo de la reanudación. Tras un saque de esquina botado desde la parte derecha, Gündogan cazó el rechace, y su fuerte lanzamiento impactó en Hancko, despistando completamente a Wellenreuther. Por si fuera poco, tres minutos después arribó la supuesta sentencia, gracias a un jugadón colectivo culminado por Haaland, tras el pase de la muerte que Matheus Nunes le brindó. El Manchester City pareció resolver la contienda.
Y es que, si al minuto 54, alguien llega a afirmar lo que el Feyenoord iba a conseguir, las caras de quienes lo escuchasen habrían sido de museo. Pero llegó el 74 de juego, momento en que el Feyenoord resurgió de las cenizas. Una pifia incomprensible de Gvardiol fue aprovechada por Moussa, quien superó a Ederson Moraes, para acto seguido definir con un toque sutil. El Feyenoord resucitó ante los primeros murmullos del Etihad Stadium, sin embargo, ese gol solamente supuso la antesala de lo que se avecinaba. Al minuto 82, una gran jugada realizada por la escuadra de Brian Priske, terminó en el poste izquierdo, y ahí estaba Giménez, que regresaba al verde después de su lesión, y lo celebró a lo grande. 3-2.
El Manchester City estaba anestesiado, Pep Guardiola ni se lo creía, y el graderío citizen dudaba. Quien sí se lo creyó fue el Feyenoord, que en el minuto 89 completó su machada, empatando y dejando mudo a casi todo el Etihad Stadium. Igor Paixao cazó un gran pase en largo, superó a un Ederson Moraes que realizó una pésima salida, y se la dio perfecta a Hancko, quien no perdonó de cabeza.
El lanzamiento al palo por parte de Grealish en el 90+1 fue banal, tampoco ayudó la tremenda estadística de Haaland en Champions, con 46 goles en 44 partidos. Es más, de nada le valió a Los Citizen ir ganando por tres de diferencia. Cuando la crisis deportiva es como la que tiene este Manchester City, todo tiende a ser negativo. Mucho tendrán que cambiar los vientos si los de Pep Guardiola quieren dejar su mala situación atrás.