El Levante UD tiene una gran virtud y un problema como una casa. Los Granotas, una vez más, demostraron cuán demoledor es su ataque gracias a jugadores como Carlos Álvarez, Brugué, Pablo Martínez, Giorgi Kochorashvili, Andrés García y un Morales milagrosamente recuperado. Además de Iván Romero, que sumó otro doblete en el Ciutat, y Carlos Espí, que marcó un gol fundamental. Algobia remató la faena en otra gran jugada ofensiva, haciendo subir el 4-2 definitivo. Sin embargo, los de Orriols continúan sufriendo innecesariamente en tareas defensivas, especialmente en centros aéreos, una grave señal de que, pese a la merecida victoria frente al Málaga de Sergio Pellicer, Julián Calero debe espolear a los suyos todavía con más ahínco. El Míster demostró personalidad, pues se arriesgó en los cambios y acertó de lleno. No obstante, le queda mucho trabajo por delante, pues si esa defensa de patio de colegio no evoluciona para ayer, los disgustos terminarán por abordar el buque. Hace falta un notable pulido en esa zona.
MACHO LEVANTE