El FC Barcelona se reencontró con sus buenas sensaciones en la Champions, derrotando por 3-0 al Brest de Éric Roy en el Olímpic Lluís Companys. El partido consistió en un monólogo culé, concluido tan solo cuando el colegiado señaló el final del choque. El Brest ni siquiera chutó entre palos, y en los escasos momentos en que tuvo el cuero en su poder, apenas sí supo que hacer con él. Para monólogos los de Lewandowski, 101 goles en la Champions, cosa fina.
Muy pronto se puso por delante el Barça, concretamente al minuto 10, instante en que el killer culé alcanzó el centenar de goles en la máxima competición continental desde los once metros. Los de Éric Roy se libraron de una goleada sonrojante antes del descanso porque Fermín tuvo la noche torcida en lo referente a puntería, hasta tres veces se le negó el gol durante el primer periodo. Raphinha y el mismo Lewandowski también tuvieron la oportunidad de ampliar la ventaja azulgrana, pero el segundo tanto seguía sin llegar.
A excepción de una gran intervención por parte de Iñaki Peña frente a Sima, nada varió en la segunda parte, el monólogo protagonizado por los de Hans Flick parecía eterno. Aunque lo mismo pudo haberse dicho respecto al gafe de Fermín, dado que el gol volvió a darle la espalda en el minuto 54, o más bien el guardameta Bizot se lo negó, tras la delicatessen de Lewandowski en forma de asistencia. El zaguero Chardonnet también acaparó los focos, salvando cerca de la línea un gol cantado de Dani Olmo. Sin embargo, la venganza se sirve mejor fría. Al 66, tras recibir de Gerard Martín, el atacante culé dejó atrás al defensor del Brest, y no perdonó. El Barça lograba el tanto de la tranquilidad.
Sin embargo, si algo ha resucitado Hans Flick en este equipo, mención especial para su mejor versión, es la virtud del inconformismo. Ya se sabe, no hay dos sin tres, y así sucesivamente. Los azulgrana se lanzaron a por una guinda que Pablo Torre estuvo a punto de obtener al 85 de juego. No obstante, la historia dictaminó que había un elegido para semejante cometido, y no era otro que Lewandowski. Bizot le ganó la partida en el 86 siendo más rápido, pero el desenlace fue muy distinto al 90+2. El insaciable delantero del Barcelona recibió de Alejandro Balde, colocando el esférico junto al palo largo mediante un toque sutil. El Barça vuelve a sacar su mejor sonrisa en una noche inolvidable para Lewandowski.