El fútbol es el deporte más popular del mundo por muchas razones. Una de ellas es que hay partidos donde suceden cosas que casi desafían las leyes de la física. Sucedió en La Catedral de San Mamés, estadio en que el Betis, fuese por suerte, intervención divina, mandato cósmico, pericia, o ¿Por qué no? Un poco de cada, se libró de ser devorado por el Athletic Club de Bilbao. Que baje Dios y lo vea, pues más de lo que hicieron los pupilos de Ernesto Valverde para adjudicarse los tres puntos, extremadamente complicado. Ahora bien, siempre podrán culpar tanto a un Rui Silva que protagonizó uno de los mejores partidos de su carrera, así como a la madera, gran aliada de la escuadra dirigida por Manuel Pellegrini.
Los Leones realizaron una primera mitad espectacular, impidiendo que su oponente lanzara entre palos, y acosando casi sin tregua la portería contraria. Con lo que no contaban, era que lo que aconteció, nadie se lo creyó, empezando por ellos y su hinchada. Sancet se topó con el poste al minuto 11, y tres minutos más tarde, falló un gol que ya se cantaba. En el 17, fue el larguero el que le negó el gol a Iñaki Williams, y al 20 de encuentro, Rui Silva protagonizó una parada digna de un dibujo animado. No desistió el Athletic, pero aquella noche, la suerte le dio la espalda. Tras un córner, Paredes cabeceó al palo en el 40. Tremendo a la par que cierto, el descanso anunciaba un 0-0. Los Leones no se lo creían, Los Verdiblancos podían ir dando gracias.
Evidentemente, algo les debió decir a los suyos Manuel Pellegrini, porque el Betis, aún continuando siendo inferior a su rival, salió con otra cara tras el paso por los vestuarios. Y ya se sabe, ley mayúscula del fútbol, quien perdona lo paga. Fornals avisó al 47, pero en el 52 no perdonó. Assane arrancó por la derecha, centró al corazón del área y su compañero de equipo batió a Agirrezabala por bajo. 0-1. Sí, increíble. No, para nada es el único partido donde sucede algo así. El Athletic no se vino abajo y prosiguió con su plan, arriba con cabeza y furia, momento en que se presentaron unos minutos de auténtica locura. Sancet lanzó rozando el poste tras un pase maestro de Iñaki Williams, Agirrezabala salvó el segundo bético frente a Iker Losada, y del posible 0-2, se llegó al 1-1 en el 68. De Marcos centró desde la derecha, Llorente no despejó, Rui Silva dudó quedándose a media salida, y Álex Berenguer, todo un revulsivo, no perdonó. San Mamés creía, la remontada era posible, y pudo arribar al minuto 71, pero Iñaki Williams se llenó de balón cuando tenía a Martón con la caña dispuesta. En el último cuarto de hora, el partido alcanzó su máxima locura. Rui Silva realizó otros tres paradones, dos a Ander Herrera y uno a Gorosabel, participando los Williams espectacularmente en las jugadas, y cuando transcurría el 84, Agirrezabala salvó a los suyos de caer derrotados con un paradón a Bakambu. Si alguien cree que se puede hacer más de lo que el Athletic hizo para ganar su partido frente al Betis, por favor, que ilustre al Planeta Fútbol, porque en nueve de diez ocasiones, el resultado habría sido muy distinto. Sea como fuere, al león se le escapó la presa.