Los Cherries de Andoni Iraola siguen de enhorabuena, pues han convertido su feudo, el Vitality Stadium, en zona de matagigantes. El último en tropezar y caer ante ellos, tras el Arsenal de Mikel Arteta, ha sido nada menos que el Manchester City de Pep Guardiola. 2-1 ganaron, y pudieron haber sacado una ventaja mayor de no ser por Ederson Moraes, el poste y porque incomprensiblemente, Smith falló el tercero a puerta vacía. Los Citizen solo consiguieron ocasiones claras en los compases finales del encuentro. Salió mucho más decidido el Bournemouth, que se topó dos veces con Ederson en su primera jugada ofensiva, pero que al 9 superó al cancerbero. Kerkez hizo cuanto quiso por la banda izquierda antes de asistir a Semenyo, quien paró con la zurda, se dio la media vuelta, y definió con la diestra. Un golazo. El Manchester City tuvo cada vez más el control del esférico, pero de poco le valió, ya que la claridad de ideas brilló por su ausencia.
Nada más arrancar la segunda mitad, Ederson tuvo que intervenir de nuevo para negarle el doblete a Semenyo, sin embargo, el 2-0 acabó llegando. Al minuto 64, el propio Semenyo combinó por la izquierda con Kerkez, este centró, y Evanilson la enchufó yendo al suelo con todo. Pudo haber sentenciado la escuadra de Andoni Iraola en el 67, pero el poste se interpuso entre Tavernier y el gol, y acto seguido, con la portería para él, Smith hizo lo más difícil, fallar. El Bournemouth tuvo que pasar un muy mal rato. Al minuto 82, Gündogan puso un caramelo a la cabeza de Gvardiol, que no perdonó el 2-1, Travers se lució frente a Doku, y Haaland se topó con la madera tras centro de Foden. Queda claro que en el fútbol hay sufrimientos que merecen la pena. El Bournemouth se acerca a los puestos europeos. El Manchester City por su parte, cede el liderato.