A pesar de los defectos, que existen, pues tan solo hay que ver la pasividad de Morales a la hora de luchar por un balón que habría evitado bastante sufrimiento, o los fallos garrafales de Iván Romero y Óscar Clemente, que hubiesen sentenciado la contienda, hay que considerar en lo que vale el triunfo por 1-2 del Levante UD en Nuevo Los Cármenes frente al Granada de Fran Escribá. Los Granotas no solamente realizaron su mejor partido fuera de casa, sino que consiguieron, por fin, el importante objetivo de dar un golpe sobre la mesa que les acredite como serios candidatos al ascenso. Kochorashvili y Pablo Martínez pusieron dos goles determinantes, demostrando lo fundamentales que son para los esquemas de Julián Calero. Ahora bien, respecto a la masterclass que dieron Marcos Navarro y Andrés García por las bandas, menudo espectáculo, vaya par de joyas. Por no hablar de otro aspecto vital, y es que el Levante UD mostró signos considerables de mejoría en defensa. Parece que Dela y Elgezabal espabilan, cuán crucial el que sea así. Un gran primer paso se ha dado, pero Julián Calero sigue teniendo trabajo por delante, empezando por que Morales recupere su auténtica versión, que Iván Romero afine la puntería, y que la defensa siga creciendo. Por último y de algún modo lo más prioritario, los jugadores deben adquirir más sangre fría, un modo sugerente de evitar sufrimientos tan innecesarios como peligrosos. Queda mucha temporada, en otras palabras, tiempo de sobra para tapar los agujeros existentes, además de perfeccionar las muchas virtudes que permiten al Levante UD reclamar su debido lugar entre los candidatos al ascenso.
MACHO LEVANTE