El Levante UD ha entrado en una espiral con forma de malos resultados. A los Granotas no les sale absolutamente nada. Perdonan demasiado en ataque, pierden la mayoría de los duelos en la medular, no hallan inspiración por las bandas, y son auténticos flanes en el eje defensivo. Por no hablar del factor psicológico. A los de Julián Calero se les hace daño con mucha facilidad, mientras que ellos no saben reponerse a las adversidades. Sucedió en El Sardinero, y ha vuelto a pasar en Castalia, frente a un CD Castellón que, de la mano de Raúl Sánchez, mandó a la lona a un equipo justamente castigado por sus terribles fallos. No hay nada más que decir. Solamente queda seguir remando, en pos de acabar con una mala racha que amenaza con prolongarse. El equipo debe recobrar ese espíritu mostrado a comienzos de temporada, únicamente así podrá volver a ser fuerte, física y mentalmente.
MACHO LEVANTE