Definitivamente el Levante UD tiene instalado el bipolarismo como equipo. Atacando es dinamita, como demuestran Carlos Álvarez, José Luis Morales, Roger Brugué y Giorgi Kochorashvili. Lo de estos cuatro futbolistas es de un nivel perteneciente a la Primera División. Entre ellos se encargaron de someter a la UD Almería y neutralizar su reacción durante el primer tiempo. Los cuatro goles Granotas fueron regalos para la vista. Sin embargo, cuando los de Orriols deben aplicarse en defensa, se asiste a una saga de películas de terror. Los centros aéreos son pesadillas ambulantes, mientras que los marcajes suponen sufrir extremadamente. Julián Calero tiene que buscar soluciones como agua de Mayo, dado que, o enfoca el asunto por un ángulo incorrecto, o sus pupilos no pillan la idea. Tal vez, ambas circunstancias se den a la par. Sea como fuere, aunque una victoria siempre sea bienvenida y lo siguiente, no puede tapar las carencias de un conjunto que continúa teniendo trabajo que hacer. Urge un cambio radical en el eje defensivo.
MACHO LEVANTE