El Liverpool se impuso por 1-3 al AC Milán en el partido correspondiente al debut de ambas escuadras celebrado en San Siro. Los Reds ofrecieron toda una demostración de cómo se debe reaccionar frente a un marcador adverso y ante un rival que en los primeros compases te tiene sometido. El Milán por su parte, no solo dejó su supuesta fiabilidad en entredicho, sino que, con pleno merecimiento, se ganó la bronca del respetable. Y es que frente a este Liverpool no basta con tener quince minutos brillantes, tampoco marcar al 3 de encuentro, y mucho menos echarse atrás confiando en los contragolpes. El precio a pagar es muy alto, y el Milán lo comprobó. Nadie hubiera previsto que tras adelantarse tan pronto, la única buena noticia llegaría desde el banquillo con el debut de Torriani bajo palos, sustituyendo al lesionado Maignan. El chaval solo tiene diecinueve años, pero mostró mucha sangre fría en un estreno poco menos que soñado. No pudieron empezar las cosas mejor para el Milán, salió en tromba y Pulicic, tras asistencia de un Morata que aprovechó un lío defensivo de Los Reds, condujo el balón, pisó área y cruzó sin que Alisson pudiese hacer nada. Los Rossoneri no lograron un segundo tanto pese a insistir hasta el minuto 15, momento en que dieron un paso atrás. Craso error. El Liverpool creció presionando cada vez más, y al 17, Salah, tras romper a Pavlovic, estrelló el balón en el larguero. Y del aviso surgió lo inevitable. Al 23 de juego, Alexander-Arnold botó magistralmente una falta lateral, y Konaté cabeceó fusilando a un Maignan que cantó. El Liverpool se hizo dueño y señor del encuentro, pudiendo anotar el segundo gol, pero Diogo Jota perdonó, y el larguero se entrometió de nuevo en los planes de Salah, después de que Gakpo realizara una jugada maestra por la izquierda sentando a contrarios y centrando al segundo palo. Instantes después, de nuevo con Salah en acción rompiendo a un inoperante Pavlovic, el atacante Red lanzó, pero Maignan estaba en su sitio. Hasta que en el minuto 41, Tsimikas botó un córner, y Van Dijk remató para marcar sin oposición el 1-2. El Milán quedó KO psicológicamente y el Liverpool quiso aprovecharlo, pero Gakpo, Diogo Jota, Szoboszlai y Tsimikas perdonaron. No ocurrió lo mismo al 66 de encuentro. Pavlovic erró de nuevo, Gakpo se marcó otro jugadón y asistió a un Szoboszlai que únicamente tuvo que empujar. 1-3 y visto para sentencia. Nada de lo que intentó el Milán a partir de entonces funcionó, el pescado estaba vendido. Rafael Leao no tuvo su noche, y de Pavlovic mejor no comentar más. Bien es cierto que el Liverpool tiene que hacérselo mirar en defensa, pues fue con diferencia lo peor del equipo Red, pero dio toda una lección de cómo se saca adelante una situación adversa. Respecto al Milán, si quiere proseguir en la Champions, debe experimentar un cambio radical, dado su inicio de temporada. Ojo con este Liverpool, apunta maneras.
LECCIÓN DEL LIVERPOOL EN SAN SIRO
Publicado por Miguel Ávalos
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