De Berlín a la eternidad, somos los reyes de Europa. Van cuatro títulos, 1964, 2008, 2012 y 2024. Esta última y merecidísima proeza lleva las firmas de un entrenador humilde y trabajador como Luis de la Fuente junto a un grupazo de futbolistas de presente y futuro. Todos ellos ya son leyendas del deporte rey. Tuvieron fe, unión, modestia, paciencia, disciplina e ilusión, y los resultados sobre el verde hablan por sí solos, siete de siete, pleno de victorias en la Eurocopa 2024. Premio para quien lo iguale. La Roja se presentaba en la Final después de un costoso camino en el que Croacia, Italia, Albania, Georgia, Alemania y Francia fueran obstáculos justamente superados. La odisea comenzó y finalizó en Berlín, no pudiendo tener un cierre más feliz. Imposible quedarse con uno solo de los héroes. Es cierto que Nico Williams, Lamine Yamal y Rodri fueron premiados respectivamente como mejor jugador de la final, mejor jugador joven del torneo y mejor jugador de la competición, pero la gran foto es aquella que muestra a Morata alzando el trofeo con el grupo entero. Qué decir del propio Morata, y de los Nacho, Carvajal, Laporte, Cucurella, Dani Olmo, Fabián Ruiz, Le Normand, Unai Simón, Mikel Merino, Oyarzabal, Joselu, Pedri, Zubimendi, Ferran Torres, David Raya, etcétera. Lo dicho, la imagen a recoger es el momento en que la Eurocopa era levantada. Hay selección para rato. El último oponente que se interponía entre España y la gloria era una Inglaterra que durante todo el torneo se había mostrado tan austera como especialista en crear disgustos a última hora. Probó no obstante el combinado de Gareth Southgate haber estudiado los vídeos de La Roja a conciencia, pues en la primera mitad España no pudo generar una ocasión manifiesta de gol pese a intentarlo. Por si fuera poco, Inglaterra, demostrando por enésima vez su especialidad de surgir en el último momento, tuvo la suya al filo del descanso, cuando Rice colgó una falta rematada por Foden, afortunadamente Unai Simón estaba en su sitio. Puede que Inglaterra cogiera confianza, pero se nota que no tenía ni idea de lo que le esperaba en la reanudación. Una locura. Al 47, España combinó por la banda derecha, siendo la jugada rematada por tres auténticos fenómenos. Lamine Yamal asistió a Dani Olmo, quien muy astutamente la dejó pasar, el balón llegó a las botas de Nico Williams, que definió por el palo largo magistralmente. España se ponía por delante, no logrando el segundo tanto de milagro tan solo dos minutos después, la suerte le dio la espalda a Dani Olmo. Eso no desanimó a La Roja, que buscó con ahínco sentenciar. Pudo hacerlo Morata tras asistencia exquisita de Lamine Yamal, pero no tuvo fortuna. Nico Williams lanzó fuera por centímetros, Lamine Yamal se topó con Pickford y Fabián Ruiz chutó alto. Solo Bellingham dio un susto entre medias por parte inglesa. Sin embargo, hubo un mal presagio, pues Gareth Southgate recurrió a su gran comodín, Palmer, qué pedazo de futbolista este chaval. Estaban en el verde Saka y Bellingham, junto al propio Palmer, y la mala nueva llegó al 72 de encuentro. El primero aprovechó una pérdida de Zubimendi para cabalgar por la derecha, el segundo recibió y cedió para el tercero, quien lejos de pensárselo enganchó un zurdazo muy cerca de la corona del área frente al que nada pudo hacer Unai Simón. Inglaterra había empatado. Se presentaba otra prueba de fuego para España, sobreponerse en una final. Sin embargo, este grupo de cracks acepta cualquier reto, y recomponiéndose progresivamente, fueron con creciente decisión en busca de un objetivo cristalino, evitar la prórroga. Pudo haber llegado el tanto de la victoria al 81, mediante todo un jugadón finalizado por Lamine Yamal, pero Pickford volvió a hacerse gigante. Sin embargo, en el fútbol también existe la justicia, y lo sucedido en el minuto 86 fue directamente poético. Dani Olmo combinó con todo un comodín de nombre Oyarzabal, quien encontró por la izquierda a ese gladiador conocido como Cucurella. Sí, debía ser él, menuda forma de ganarles la batalla a esos infelices que le pitaron continuamente. El dorsal 24 de La Roja vio al instante cómo Oyarzabal entraba en el área, y le sirvió en bandeja el gol que supuso la gloria para España. Y aún faltaban dos héroes más, aquellos que le dijeron a Inglaterra que no siempre salen las cosas a pedir de boca en el último instante, Unai Simón y un Dani Olmo que sabe hacer de todo, también evitar goles del contrario, un jugador de 10, tal y como reza su dorsal. La última jugada del encuentro fue protagonizada por el gran guerrero Cucurella, que recibió un codazo accidental de Saka. Le dio lo mismo al 24 español, podría ponerse él solo en Las Termópilas, que no pasaba ningún ejército. No es un sueño, sino realidad y justicia, España reina en Europa tras un torneo inmaculado donde lo ha ganado todo, y que ha sido protagonizado por un grupo de jugadores convertidos en leyendas.
¡VIVA ESPAÑA!