GÜLER, DEMIRAL Y GÜNOK SITÚAN A TURQUÍA EN EL MAPA

El último partido correspondiente a los Octavos de Final de la Eurocopa 2024, disputado en el Leipzig Stadium, lejos de decepcionar, fue un cúmulo de emociones. Se medían Austria y Turquía. La primera con el antecedente de quedar campeona en un grupo donde tan solo las personas más optimistas apostaban algo por ella. La segunda yendo de menos a más para lograr un pase muy trabajado a las fases finales. Se presumía un partido muy interesante, y fue algo más que eso. Pocos comienzos habrán tan fulgurantes como el que ambas selecciones protagonizaron. Austria pudo inaugurar el marcador al segundo 15, y Turquía en el 30, se quedaron cerca. Solamente significó la antesala. En el minuto 1 Güler agitó su varita mágica botando un córner desde la parte derecha, Pentz y Baumgartner la pifiaron tratando de despejar, y Demiral fusiló en el rechace. Turquía asestó un golpe psicológico a una Austria que trató de reaccionar inmediatamente, pero ni Baumgartner ni Lienhart estuvieron finos. No acabaron ahí las malas noticias para Austria. Turquía tenía las ideas mucho más claras y estuvo muy cerca de encontrar el segundo tanto. Al 14 mediante una jugada que casi acaba en autogol austríaco, en el 19 con Güler tratando de sorprender a Pentz desde el centro del campo, en el minuto 24 a través de un córner que la perla turca botó, cabeceando Demiral fuera por poco, y al 26 con una contra de manual desaprovechada. Austria no encontraba la chispa necesaria pese a no rendirse, y otra prueba más fue el remate que Baumgartner desperdició al 45 de juego tras pase de Posch. Le vino bien el descanso al combinado austríaco, pues salió con otro aire, dominando con mucho más criterio, y tuvo el empate en las botas de Arnautovic y Laimer, pero el primero se topó con Günok y el segundo definió mal. Y como quien perdona lo paga, Turquía no arrendó la ganancia. Güler hizo magia de nuevo en otro córner sacado desde la derecha, y Demiral cabeceó volviendo a fusilar a Pentz. Austria no obstante, merece el debido reconocimiento, otra selección hubiese podido venirse abajo. Los austríacos conservaron su voluntad, y con ella vino la esperanza. Al 66, Sabitzer sacó de esquina, Posch peinó, y Gregoritsch fusiló a Günok. Había partido. Sin embargo, Turquía resistió al asedio austríaco, y en medio del bombardeo incesante de llegadas, aparecieron un héroe y un superhéroe, sus nombres, Yokuslu y Günok. El primero despejó de forma contundente un balón que olía a empate. Respecto al guardameta turco, sencillamente hizo la parada del torneo hasta la fecha sacando un remate de Baumgartner con el que media hinchada austríaca cantó gol. Fue la última ocasión. Austria cayó con todos los honores, como una gran selección, puede estar orgullosa. Aunque probablemente Baumgartner no se libre de las pesadillas, menudo principio y final para el muchacho. Por su parte, Turquía ya tiene nuevos ídolos históricos, Demiral, Güler y Günok, protagonistas de párrafos imborrables pertenecientes a la página de oro que su selección escribió.

Publicado por Miguel Ávalos

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