Se enfrentaban en el Colonia Stadium la Hungría de Marco Rossi y la Suiza de Murat Yakin, y la selección helvética demostró que debe ser tenida en cuenta, pues es capaz de ser un incordio para cualquier oponente. 1-3 ganó el combinado suizo en un partido que se antojaba vital para ambas selecciones. Suiza sale muy reforzada moralmente tras sumar tres puntos que pueden valer su peso en oro. Durante los primeros diez minutos, ambas selecciones parecían perfectamente situadas en el verde, calculando al milímetro cada pase y con las defensas férreas, sin embargo, a partir del minuto 12 el curso del encuentro cambió completamente. Un pase en profundidad de Aebischer fue recogido por Duah, que definió magníficamente poniendo el primero para Suiza. Desde ese momento, Hungría se disolvió cada vez más a causa del gol encajado, y Suiza pasó a dominar cada parcela del terreno de juego, tocando y tocando, armándose de paciencia y buscando un segundo gol que encontraría en un momento psicológico, concretamente en el minuto 45. Aebischer pasó de asistente a goleador preparándose y conectando un lanzamiento con la diestra cerca de la corona del área frente al que nada pudo hacer Gulacsi. Suiza se iba al descanso con el partido teóricamente encarrilado. Parecía que nada cambiaba en la segunda mitad, el combinado helvético proseguía con su dominio en busca de la sentencia. No obstante, Hungría acabó por despertar de su letargo, aumentó su nivel de agresividad y comenzó a acumular llegadas paulatinamente más peligrosas. Hasta que en el minuto 66 Szoboszlai centró para encontrar a Varga, quien superó a su marcador y cabeceó batiendo a Sommer. El partido parecía animarse. Sin embargo, lejos de permitir que los nervios le jugasen una mala pasada, Suiza se recompuso progresivamente hasta volver a ser la de la primera mitad, haciendo que los esfuerzos húngaros fuesen banales y acumulando ocasiones muy claras para cerrar el partido, cosa que logró en otro momento psicológico, el minuto 92 y medio. Sommer sacó en largo, la pelota botó, Orbán cabeceó de la peor forma posible, Embolo recogió el regalo y la puso por encima de un impotente Gulacsi. Golazo y carpetazo. Suiza obtiene una victoria muy importante de cara a clasificarse para los Octavos de Final, y lo hace demostrando al Planeta Fútbol que sigue siendo un hueso duro de roer, lo cual es digno de ser tenido en consideración.
SUIZA SIGUE SIENDO UN HUESO
Publicado por Miguel Ávalos
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