El Valencia CF 2023-2024 ha concluido la temporada empatando 2-2 frente al Celta de Vigo en el estadio Municipal de Balaídos, en un partido en que ninguno de los dos se jugaba absolutamente nada. Iago Aspas de penalti y Douvikas anotaron para los locales, mientras que los Che se adelantaron en el marcador dos veces con un autogol de Carlos Domínguez tras gran jugada de Thierry Correia y un penalti transformado por Alberto Marí. En una temporada donde ni mucho menos hay algo que celebrar, quien sí merece una palmada en la espalda es Rubén Baraja, pues lleva tres hazañas consecutivas. A finales de la temporada 2022-2023 sacó del pozo a un equipo desahuciado. En la presente, con una plantilla a mitad de camino entre el Valencia Mestalla y un equipo destinado a sufrir en la máxima categoría, ha logrado formar un vestuario unido cuya fe en su entrenador ha sido innegable, hasta el punto de haber conseguido una permanencia holgada, cuando la jornada 31 tocó a su fin se habían salvado. Por si fuera poco, ha hecho creer al Planeta Fútbol que el Valencia era un candidato a Europa, cosa que se ha demostrado por activa y por pasiva que no era cierto, cinco derrotas y tan solo dos empates en las últimas siete jornadas lo atestiguan. A partir de la victoria en El Sadar, el motor dijo basta, el bólido se había calado. Absolutamente nada más puede pedírsele a este grupo de chavales y a su Míster, bastante han hecho. El máximo accionista, Peter Lim, quien tiempo ha que demostró importarle un cero el club, así lo ha querido, salvación sí, Europa no, pues no invierte para esto último. Respecto a los jugadores, quienes merecen salir en el centro de la foto son Giorgi Mamardashvili, cuyas paradas han valido media permanencia, Pepelu, un pulmón inagotable en la medular, y Hugo Duro, cuyos goles han hecho el resto. Diego López y Javi Guerra quizás no hayan sido los de la 2022-2023, pero se han vaciado en el verde. Por último, Cristhian Mosquera y Peter Federico. El primero se ha consagrado como central titular, mientras que el segundo ha tratado de dar frescura al ataque valencianista. La nota negativa la ponen el resto de fichajes, Cenk, Amallah, Sergi Canós y Yaremchuk, ninguno de ellos ha pasado el corte. Otro aspecto negativo es la situación actual de José Luis Gayà, cuyas lesiones no dejan de atormentarlo, se perdió el Mundial de Qatar 2022 por culpa de un esguince, y esta temporada, nada más regresar a los terrenos de juego, ha vuelto a recaer, teniendo como consecuencia su baja para la Eurocopa de Alemania 2024. Injusto bache para un gran jugador y valencianista de corazón.
EL JUGADOR NÚMERO DOCE
Si hay alguien que merece una felicitación aparte, esa es sin duda la afición Che, que ha respondido de maravilla con una media de asistencia de casi 45000 espectadores, arropando a los suyos en cada partido, simplemente impresionante. Otra cuestión es el manifestarse con el fin de que Peter Lim cierre al salir. La hinchada Che coincide respecto al objetivo final, pero está dividida en cuanto al modo de proceder. Hay quien piensa que si se manifiesta, no se debe abandonar la Avenida de Suecia, llueva, granice, nieve o haga cuarenta grados. Algunos creen que puedes estar en la Avenida de Suecia para más tarde entrar al estadio. Otros opinan que la mejor manera es ir directamente a Mestalla para animar al equipo y sacar las oportunas cartulinas de «Lim go home». Y quedan quienes acuden al campo a que su equipo les entretenga y marque goles, no el conjunto visitante, y si ven que los suyos caen por un resultado contundente, como fue el caso del Girona, optan por alzarse de sus asientos e irse con la música a otra parte, dado que no pagan una entrada para ver cómo su Valencia CF es humillado. Vaya por delante que cada cual es completamente libre de proceder como quiera, eso es incuestionable, pero esa clase de división lamentablemente supone otra victoria más para Peter Lim y sus siervos. La afición debe seguir manifestándose, desde luego que sí, no obstante, hasta la fecha, tras diez años enteros, los admirables y valientes esfuerzos del valencianismo no han pasado de pura palabrería para un magnate que sigue acomodado y sin pensar en vender sus acciones. ¿En el futuro? Quién sabe, lo único seguro es que mientras Peter Lim prosiga como el máximo accionista del club, el verdadero Valencia CF no podrá resucitar.