El Levante UD fue vapuleado 2-4 por el Racing de Santander en medio de un Ciutat que perdió la paciencia y prorrumpió en silbidos hacia sus jugadores y técnico. Son cinco partidos sin ganar, una racha nefasta e inexcusable se mire por donde se mire. La falta de identidad por parte del equipo, que ya no parece saber ni en qué día vive, y los continuos daños proporcionados por el VAR, suponen una condena doblemente pesada para un conjunto que cae a la octava posición, comenzando a alejarse incluso de los puestos Play Off. Urge un resurgir a la velocidad de la luz, de lo contrario, cualquier atisbo que indique posibilidades de ascenso se desvanecerá, por no hablar de un Javi Calleja que parece incapaz de alzar a los suyos, y será él quien no se coma los turrones de Navidad. El Levante UD está en crisis, y debe salir de ahí para ayer.
MACHO LEVANTE