Incapaz de reunir la suficiente garra e imaginación para dominar y generar verdaderas jugadas de peligro, reaccionando solamente después de que le hagan daño, con una capacidad defensiva que genera muchas dudas, y teniendo que tirar de orgullo cuando se mete en líos. Así era el Levante UD de la temporada pasada y así empieza a ser el actual. El partido frente al Mirandés es la prueba de ello. Hasta que no se vieron por debajo en el marcador, los Granotas no despertaron. En la segunda parte, Brugui dejó al equipo con diez tras decretar el VAR que su juego peligroso era merecedor de la tarjeta roja, y el Levante se metió en un lío del que parecía salir a la heroica con el tanto de Pablo Martínez. Pero no. Justo antes del final, el Mirandés puso el 2-2 devolviendo a los de Javi Calleja a la realidad, son un equipo que arroja cada vez más dudas, los últimos tres partidos le han dejado en evidencia. Con ese nivel, que Dios le ampare en Butarque, falta le hace.
MACHO LEVANTE