Corría el minuto 53 de partido en el Levante-Villarreal B, cuando Mohamed Bouldini anotó el 1-0 para el Levante UD, sin embargo, de forma incomprensible, el VAR entró y consideró infracción una posición legal del delantero Granota, cuando estaba perfectamente en línea con el defensor. El resultado fueron dos puntos perdidos por culpa de un sistema tecnológico que se supone vino a mejorar las cosas, pero queda visto por enésima vez que otra cuestión bien distinta es quiénes lo manejan. El nivel arbitral en España cada día es más deplorable y el Levante UD ha sido el último equipo en pagar las consecuencias. Ya se sabe, justos por pecadores. Si el nivel de los árbitros sigue descendiendo a este ritmo, miedo le da a un servidor el día de mañana.
MACHO LEVANTE