Sin Phil Foden ni Erling Haaland, evidentemente pensando en esa súper cita frente al Bayern Múnich, la cual ha activado ya su cuenta atrás habiendo entrado en Abril. Tanto le da, el Manchester City de Pep Guardiola es una prensa hidráulica que despedaza a sus oponentes sin piedad incluso mediante remontadas. 4-1 a costa de un Liverpool que no gana para disgustos, y eso que los Reds se adelantaron realizando una jugada de manual de instrucciones iniciada desde la zona del meta, y culminada con clase por el de casi siempre, Mohamed Salah. Fue un espejismo.
Tan pronto como el Manchester City se asentó en el partidazo empezó su orquesta. Julián Álvarez empató el encuentro a pase de Grealish, De Bruyne puso el segundo tras asistencia de Mahrez, Gündogan cazó un rechace para sentenciar, y un gran Grealish puso la guinda mediante el cuarto tanto. Tal vez sea cierto que el Manchester City precisaba una fiera del área como Haaland, pero el cuadro Citizen sabe vivir sin él cuando es necesario. Para malas vivencias ya está el Liverpool, irreconocible si se le compara con cualquiera de sus versiones anteriores.