12 de Marzo del 2023, una fecha que puede destacarse entre las demás pertenecientes a la actual Liga Smartbank 2022-2023. Hoy era el día, con un ambiente inmejorable, época fallera y clima idóneo. El Levante UD de Javi Calleja tenía a su alcance la oportunidad para demostrar que las anteriores ocasiones fallidas podían quemarse cuales ninots, dar un golpe sobre la mesa, alcanzar a Las Palmas y Eibar, y haciendo que el liderato quedase muy a tiro. En lugar de eso, lo que empezó a arder fue absolutamente todo el proyecto granota, iniciando el camino que lleva a esa meta denominada fraude. El Levante UD no está preparado para el ascenso directo, una realidad vista en otros partidos donde tampoco ha sacado provecho de los tropiezos pertenecientes a sus rivales, y los motivos son dos: El psicológico y el físico.
Frente al Albacete, nada más comenzar, el equipo estaba totalmente ensombrecido. Le temblaban las piernas a la hora de triangular en pos de acercarse al área del Albacete, los pases en largo eran tales que ni el correcaminos hubiese podido atrapar el esférico, los jugadores trastabillaban y se estorbaban unos con otros, cosa que provocó la lesión de un impotente Pablo Martínez, y el único resultado fue facilitar la labor contraria. Un equipo mentalmente concienciado de la oportunidad que se le presenta, puede ganar, empatar o perder, sin embargo, lo que no hace es salir con las piernas tiritando, menos aún frente a su parroquia. Prueba cristalina de que a este Levante UD le marean las alturas, fruto de una fallida preparación psicológica. Un problema convertido en problemón si sumamos otro hecho, y es que la mayoría de jugadores, sino todos, que vuelvan después de haber causado baja por lesión, inevitablemente serán invadidos por un pensamiento que, para empezar, ni debería existir, pero está ahí, y es el temor a lesionarse de nuevo, más todavía si en estos últimos años arrastran varias convalecencias. Pueden ser tranquilamente los casos de Postigo, Mustafi, Vezo, Campaña y Soldado. Por no hablar de otros que aunque ahora jueguen, conocen las lesiones de gravedad, como Charley Musonda o Wesley Moraes. El Levante UD tiene un problema psicológico terrible que no ha sabido tratar, y hoy, frente al Albacete, ha salido a la luz.
Como también lo ha hecho el otro, la condición física. Esta plantilla no da para más, y la posibilidad de que jugadores con demasiados minutos a la espalda causen baja se torna cada vez más grande. No soy nada entendido en las pautas de preparación física para los futbolistas, y músculos en el cuerpo hay a montones, sin embargo, algo estará fallando en ese campo si son tantos los que, no solamente caen por sí mismos en entrenamientos, o en partidos, pero sin provocarlo ningún contrario, sino que a posteriori se resienten. A este paso, que el Levante UD dispute los Play Off de ascenso, puede llegar a ser incluso agradecido. En este último encuentro, otro más que se añade a la lista, Pablo Martínez, y precisamente en un gran momento de forma personal. Mucho ojito a ese factor psicológico. Y por supuesto, todos los ánimos del mundo para ti, Pablo Martínez, vuelve lo más prontamente posible.
Ojalá pudiera permitirme decir en este artículo que a partir de la próxima jornada, los problemas van a cesar, que no habrán más lesionados, que las mentes de los jugadores pasarán a modo «decisión absoluta», que la claridad en el juego va a convertirse en una tónica, que quienes vuelvan sumarán, que todavía hay muchos puntos y partidos por disputarse, y que todo esto es fruto del que será el último mal día. Sin embargo, mucho me temo que las sensaciones son justamente las opuestas. El Levante UD ya no da para más físicamente, y mucho menos psicológicamente. A las pruebas me remito. No hay claridad en el juego colectivo, los fallos se suceden tanto como las lesiones, el acierto goleador merma, las alturas marean en forma de oportunidades perdidas siendo el margen de error cada vez más pequeño, y por si fuese poco, existe la terrible posibilidad de que quienes vuelvan no sumen, pues casi todos arrastran tras de sí bastantes lesiones en los últimos años, y temen las recaídas. Pese a que el amor al fútbol deba estar ahí, la salud prima por encima de cualquier cosa.
Un conjunto de defectos que en el último partido han aflorado con más fuerza que nunca, descubriendo algo que caminaba entre susurros, pero siempre presente. El Levante UD no solamente no es el mayor candidato al ascenso directo, sino que con toda probabilidad deberá conformarse con unos Play Off que, lejos de ofrecer consuelo alguno, destapan otro temor, la posibilidad de que jugar la 2023-2024 en la categoría de plata irrumpa de golpe y porrazo como toda una realidad. Mejor será prepararse para lo que sea.
MACHO LEVANTE