Anfield Road fue una fiesta, el Liverpool de Jürgen Klopp aplastó con un legendario 7-0 a su eterno rival, el Manchester United de Erik ten Hag, bajando a Los Diablos Rojos de la nave en la que últimamente estaban instalados, y de la manera más brusca posible. El Manchester United ha recibido un gorrazo y se ha pegado el morrón en tierra firme. Menuda forma por parte de Los Reds de demostrar que todavía tienen cosas que decir.
Aparte de la incógnita sobre qué destacó más, la adrenalina local, la inoperancia visitante o ambas cosas a la par, hay que hablar de cuatro jugadores, Roberto Firmino, Mohamed Salah, Darwin Núñez y Cody Gakpo, los artistas de tamaño cuadro destinado al museo Red. El primero dejó una pincelada maestra, mientras que los tres últimos mostraron su arte hasta en dos ocasiones cada uno. El sexto tanto vino precedido de un rebote, pero los cinco primeros y el séptimo merecen dar la vuelta al mundo.
Ironías del fútbol, las dos únicas que tuvo el Manchester United fueron un gol bien anulado y un disparo de Rashford al palo derecho, para variar. Ni eso libra a los pupilos de ten Hag de una noche vergonzosa. Veremos cómo es recibido el equipo en su próximo partido en Old Trafford, pero algún susurro en forma de intención de silbido no sería de extrañar. El Liverpool se gana una noche de ensueño. El Manchester United cae de la nube y pone rumbo al cuarto oscuro.