Se cumplió el peor pronóstico posible, el Valencia CF cayó en el estadio Coliseum Alfonso Pérez frente al Getafe de Quique Sánchez Flores por 1-0 y es desplazado hasta la decimonovena posición de la tabla en la Liga Santander. Así se encuentra el conjunto Che tras un mazazo terrible en forma de gol anotado por Borja Mayoral en el minuto 82 de juego. En un partido donde desde su comienzo podía olerse el pavor a millas de distancia debido al significado de las consecuencias que traería una derrota, ganó el más valiente, o el menos cobarde, o quien evitó cometer excesivas torpezas, o simplemente el equipo que aprovechó una de sus ocasiones claras, juzguen ustedes. Sea como fuere, ganó el Getafe.
El Valencia CF disputaba una súper final, uno de esos partidos donde perder estaba terminantemente prohibido, una cita donde su trazo podía quedar más definido que nunca. Así sucedió. El discurso esperanzador de Rubén Baraja no caló en unos jugadores que se vieron enganchados en el mismo cepo por enésima vez, cometiendo los mismos fallos que llevan delatándoles meses y meses, disolviéndose cual azucarillo en otra segunda mitad, quedando al final de la corrida atados a merced de su rival, y consecuentemente cayendo derrotados ante un Getafe que, pese a los tres puntos, demostró por qué es otro claro candidato a sufrir el mismo destino que, inevitablemente, parece esperar a este Valencia CF.
Y es que, si los Che han sido incapaces siquiera de empatar frente a un Getafe de semejante calibre, las esperanzas de verles realizar una buena obra ante cualquier otro de los equipos con los que debe disputar el resto de la segunda vuelta quedan desvanecidas. El Valencia CF está solo en la oscuridad y esta tiene su boca bien abierta dispuesta a aplastar su escudo mediante sus mandíbulas. La ola monstruo ha llegado a Mestalla.