0-0, o lo que es lo mismo, empate a nada, el Levante UD se dejó dos puntos en el estadio Municipal de El Toralín tras mostrar un nivel mediocre en un encuentro en el que sus centros de la primera mitad, y sus pases en la segunda, son casi imposibles de empeorar, debido al esperpento de los mismos. Lo único resaltable fueron las lesiones de Rubén Vezo y Álex Muñoz durante los instantes finales, lo que condenó a los Granotas a jugar con nueve y salir vivos frente a una Ponferradina que cerca se quedó de truncar la racha de los del Ciutat.
Son diecinueve partidos sin perder, pero este último empate deja mal sabor de boca, pues el Levante UD ha desaprovechado la oportunidad para seguir sumando de tres e intentar incluso ponerse líder. La escuadra de un visible y razonablemente disgustado Javi Calleja, deberá reencontrarse consigo misma la próxima jornada en casa frente al Lugo.
MACHO LEVANTE