A saber cuántas veces se repetirá la historia, pues en Montilivi sucedió. El Valencia CF cayó derrotado por 1-0 frente al Girona FC de Míchel, gracias a Giorgi Mamardashvili, pues de nuevo fue el guardameta valencianista quien evitó el ridículo para los de Mestalla con cinco paradones heroicos. Primera parte más o menos equilibrada, segunda mitad solamente para un conjunto, el local. El de Voro es un equipo zombificado, carente de recursos, y que cuando su rival pisa mínimamente el acelerador se disuelve cual azucarillo. La pura realidad instalada es que son incapaces de ganar a nadie, y si de proseguir con esta marcha, puede que pronto ni de empatar.
Borja García ajustició en el minuto 63 a un conjunto que presenta todos los síntomas de marcharse a la Segunda División del fútbol español, así de triste y terrible es la tormenta perfecta desatada en terreno Che. Un cambio verdaderamente radical debería darse para percibir el más diminuto remedio, pero a día de hoy, ese enfermo de la UCI ni se mueve. La guinda al pastel de Montilivi la colocó un Hugo Guillamón que para la próxima jornada frente al Athletic Club de Bilbao causará baja por ver la quinta amarilla, por si acaso no hubiesen bastantes malas nuevas. Mientras el Valencia CF vaga por el país de los zombis, la pregunta del millón sigue apalancada en su trono: ¿Para qué se hizo Peter Lim con el club de Mestalla?