Japón y Croacia honraron al fútbol, al Mundial y a las eliminatorias de los Octavos de Final con un gran partido de poder a poder en el que no hubieron más goles por fallos y méritos propios, así como del oponente. Maeda adelantó a Los Samuráis en el primer tiempo, pero Perisic se encargó de que Los Kockasti volviesen a equilibrar la balanza durante la segunda mitad. A partir de entonces, nada de lo que hiciese una u otra selección para situar el electrónico a su favor sirvió de nada, y el tiempo dictaminó que un partido tan igualado solamente albergaba una opción para ser resuelto, los once metros.
Ahí se vio la única diferencia que aquel choque mostró, pues mientras que Japón parecía un grupo de mozalbetes lanzando por vez primera en sus vidas, Croacia demostró llevar toda la vida sabiendo cómo afrontar una situación así. A Los Kockasti no les hizo falta lanzar todos sus penaltis, les sobró con cuatro. Minamino, Mitoma y Yoshida erraron de manera bastante calamitosa, especialmente el primero y el tercero. Solamente Asano atinó. Por parte de Croacia, los lanzamientos de Vlasic, Brozovic y Pasalic fueron dentro, solamente Livaja falló, esa fue la diferencia.
Digno papel nipón en el presente Mundial, pueden estar muy orgullosos, aunque deberían replantearse cómo tratar una tanda de penaltis. Croacia por su parte sigue adelante demostrando ser una selección de recursos y se las verá en Cuartos de Final frente a Brasil. Ánimo a Japón y enhorabuena a Croacia.