La selección de Argentina se impuso por 0-2 frente a Polonia en un partido en el que La Albiceleste fue la única que existió y quiso. Szczesny evitó una humillación histórica realizando varios paradones, incluyendo un penalti detenido a Messi. Sin embargo, los polacos no comparecían en el encuentro, como si ignoraran cuánto se jugaban. Una imagen tan bochornosa merecía su justo castigo y este llegó en forma de tanto psicológico en contra. Nada más reanudarse el choque, Argentina combinó por enésima vez en la banda derecha, siendo su jugada sutil y eficazmente rematada por un Mac Allister que hacía plena justicia a lo visto.
Nada cambió tras ese gol, la reacción de los polacos resultó efímera, Argentina hacía cuanto y como quería, hasta que en el 67 de juego encontró el pasillo por el centro y Julián Álvarez demostró su condición de rematador clavando el esférico en la escuadra izquierda de Szczesny, quien bastante hizo por los suyos. Argentina recobra credencial y se medirá a una Australia que ha dado buena cuenta de Dinamarca. Polonia debe dar gracias a La Santísima Trinidad y rezar, pues si tan solo realiza la mitad del ridículo que en su último partido correspondiente a la fase de grupos, Francia aspira a darse un festín.