El Levante UD se hizo con la victoria en Anduva frente al CD Mirandés por 0-1 gracias a un tanto desde los once metros en el minuto 42 de partido marcado por Jonathan Montiel, y que el árbitro del encuentro mandó repetir. Los granotas cuajaron una efectiva primera mitad, pero sufrieron durante el segundo período para amarrar finalmente tres puntos que se antojan como un soplo de aire fresco entre tanta asfixia. Y aún así, la tormenta en Orriols sigue su curso.
El club está inmerso en la peor época de su historia desde que Quico Catalán es su presidente. Las decisiones, la gran mayoría de mal en peor que ha tomado y continúa tomando el máximo dirigente en los últimos años, tienen consecuencias desastrosas. El Levante UD vagabundea perdido por la Segunda División deportivamente hablando. Institucionalmente, se avecina un mes de Diciembre calentito sin necesidad de estufa. Las pérdidas económicas van a ser muy fuertes, afrontando Quico Catalán las consecuencias de no haber actuado firme ni decentemente, y sufriéndolas quien menos lo merece, la fiel afición.
El Levante UD precisa un cambio radical en todo su organigrama, empezando por alguien que ocupe el cargo de un presidente muy pasado de caducidad.