Si eres amante del fútbol es imposible que no te acuerdes del partido correspondiente a las Semifinales del Mundial Brasil 2014 disputado en el Estadio Mineirão el 8 de Julio, y en el que Alemania, a la postre campeona del mundo en aquel entonces, accedía a la Gran Final humillando a una homóloga, Brasil, pues la canarinha es otra de las denominadas «eternas aspirantes». 1-7, ese era el resultado con el que aquella legendaria semifinal terminaba. El Mineirazo había nacido para instalarse de por vida en la historia del deporte rey en general y de los mundiales en particular. Desde Belo Horizonte hasta el mundo entero. Hasta los marcianos se hubiesen quedado con la boca abierta de existir vida en el planeta rojo.
Pues bien, en la presente edición de la Champions, concretamente en su jornada número 4 de la fase de grupos, el Liverpool homenajeó la hazaña alemana. El Ibrox Stadium fue testigo de cómo los reds, dirigidos para más ironías por un alemán como Jürgen Klopp, trituraban a su querido Glasgow Rangers. La escuadra de Gio Van Bronckhorst debió llenarse de ilusión cuando al 17 de partido Scott Arfield anotaba el 1-0. Ni sospechaba qué se le venía encima.
A partir del minuto 24, los Red montaron un festival dirigidos por: Roberto Firmino, que anotó un doblete y dio una asistencia, Diogo Jota, asistente personal de Salah, quien marcó un Hat-Trick en seis minutos. Darwin Núñez y Harvey Elliott se sumaron al show que significó toda una página de oro para los reds, además de una clasificación prácticamente matemática para los Octavos de Final.