Ya no están ni Gonçalo Guedes ni Carlos Soler, pero cuando unos se van, otros llegan. Ocurre en todos los clubes de fútbol y el Valencia CF no es una excepción. Samuel Lino y Samu Castillejo, dos tocayos, han acudido para ocupar el vacío que ambos cracks dejaron. Suyas fueron las mejores jugadas que sirvieron para otorgar a los de Mestalla la victoria frente al Celta por 3-0. Un triunfo que se antojaba muy necesario antes del parón. Se debe hacer una mención especial para el dorsal número 16, atrevido y osado como pocos, un futbolista que la escuadra de Gennaro Gattuso precisa como agua de Mayo.
Para todo lo demás, un André Almeida que ya ha dejado su tarjeta de presentación, y un Marcos André que quiere ponerle las cosas complicadas a su Míster a la hora de que este decida quién suple a Cavani, si Hugo Duro o el propio número 22. Caso aparte esa muralla georgiana llamada Giorgi Mamardashvili, todo un santo de portero al que el conjunto de Gennaro Gattuso le debe la mitad de la victoria. El Valencia CF se marcha al parón sabiendo que descansará plácidamente en la zona media de la clasificación, cuanto menos por un tiempo. Al fin y al cabo, ese es el objetivo inmediato que el bloque che debe marcarse, ser quien menos sufra en la Liga Santander.