Empató el Levante UD en el Nuevo Carlos Tartiere frente al Real Oviedo de Bolo. No se presumía un partido nada fácil. No lo fue, pero sí se esperaba que los granotas de Mehdi Nafti diesen un paso adelante demostrando su etiqueta. Una de cal, otra de arena y un punto que deja al conjunto del Ciutat en tierra de nadie. El Levante UD echó por la borda toda una primera parte en la que se mostró incapaz de generar ocasiones de gol. Dani Cárdenas fue el villano al no reclamar como suyo un balón muy claro, cosa que despistó a Rubén Vezo. Guardameta y defensa colisionaron al minuto 16 de encuentro y Sergi Enrich no desperdició un regalazo como ese. 1-0 merecido para un Oviedo que se adueñó del encuentro e hizo prácticamente lo que quiso en el primer tiempo.
En la segunda mitad, la escuadra de Orriols despertó y equilibró un choque en los primeros compases. Por su parte el Oviedo falló, tanto atacando como defendiendo. Borja Bastón tuvo en sus botas la sentencia virtual tras una gran contra de los ovetenses, pero no acertó. Acto seguido, en un saque de banda mal defendido, los locales vieron como Vicente Iborra igualaba la contienda. Es lo que tiene el Levante UD, aunque haga muy poco, puede significar mucho. Un nuevo partido daba comienzo. El Oviedo se envalentonó todavía más y los de Mehdi Nafti aceptaron el desafío. No obstante, Pepelu sacó el brazo a pasear derribando a Borja Sánchez, otra forma de decir que metió la pata. El dorsal número 8 granota veía la segunda amarilla, siendo expulsado y comprometiendo seriamente a los suyos.
Otro partido distinto se iniciaba. El Oviedo terminó por creérselo del todo y el Levante aguardaba agazapado esperando una contra que le permitiera colocar un segundo tanto psicológico. Ni lo uno ni lo otro. Soldado falló la única clara de los granotas y los locales se tropezaron con un Dani Cárdenas que se redimió deteniendo los lanzamientos de Hugo Rama y Mier. El resto de ocasiones fueron ovetenses, pero no encontraron portería. El Levante UD demostró una gran capacidad de sacrificio y definitivamente un notable nivel defensivo. Sin embargo, le sigue costando mucho generar ocasiones claras de peligro, pese a que las pocas que obtiene las aprovehe. La defensa es todo un escudo protector, pero la mejor de todas consiste en un buen ataque.
Los granotas tienen deberes. Su capacidad goleadora debe aumentar cuanto antes. Por efectivos no será, tienen pólvora de sobra arriba, pero hasta que no confirme su puntería de cara a las porterías rivales, las dudas seguirán poblando Orriols. Esperemos que esto consista en lo clásico. Es decir, un equipo se construye desde el portero y acaba por el delantero centro. Salvo errores puntuales, queda claro que portería y defensa hay para rato, a pesar de la lesión de Mustafi. Falta que la medular, las bandas y el poder del gol evolucionen y se menifiesten. Una parte fundamental del trabajo parece ir muy bien encaminada, prueba de ello es el gran sacrificio colectivo. No obstante, falta la más esencial. Queda faena por hacer. Este equipo puede dar mucho más.
MACHO LEVANTE