A estas alturas es tradición en Mestalla, no hay manera de que el Valencia CF goce de un partido placentero. Nada nuevo bajo el sol. No obstante, pese a que las dificultades afloren tan pronto, resta el final made in Disney. Fue lo que la escuadra de Gennaro Gattuso disfrutó a la postre. 1-0 frente al Girona de Michel Sánchez, que traducido al castellano significa, primer rival directo derrotado. El Valencia debe ser el jefe de los equipos permanencia, y su santuario, Mestalla, una fortaleza. Demostración inicial completada.
¿De penalti? Vale igual. ¿Obra de Carlos Soler? Por algo es uno de los abanderados. ¿Con diez por la expulsión de Comert? A aguantar dedicándole la doble H a la palabra voluntad, osease, honor y homenaje. Para el Valencia CF, tiempo ha que no hay victoria sin excesivo dolor. A lo largo de la década presente se ha convertido un signo de identificación valencianista. Sin embargo, si la dicha es buena ¿Pues por qué no? Capacidad para sufrir con su nuevo Míster al mando, parece tener. Si a la larga demuestra ser una pauta de cara al objetivo que colabore a su manera, no hay que pedir peras en ese olmo. Sin mencionar lo más importante, La Liga solamente ha empezado.