El Levante UD está en Segunda División. Aunque este océano requiera calzarse un buen traje de buzo con sus bombonas de oxígeno en pos de saber los verdaderos porqués del final dramático en la campaña 2021-2022, un hombre destaca encabezando la lista de los culpables, Quico Catalán. Sí, el mismo que hizo despertar al levantinismo haciéndole comprender que un sexto puesto en La Liga, quedar entre los dieciséis mejores en una UEFA Europa League y arribar hasta las Semifinales de una Copa del Rey, no son cuestiones limitadas a abrazar con fuerza una almohada. Al contrario, pueden ser muy reales, tanto que el Levante ha conseguido en sus dos grandes ciclos las tres cosas, amen de otras tantas hazañas.
Ese mismo presidente, que comenzó con la humildad por bandera, fue poco a poco perdiéndole más y más el respeto al dinero, el único dios verdadero, tal y como reza una de las muchas y míticas canciones del gran Joaquín Sabina. ¿Perder el respeto a dicha deidad? Un craso y terrible error. Más cristalino casi imposible. Quico Catalán, junto a otros dos culpables como Manolo Salvador y David Navarro, labraron fichajes tirando la casa por la ventana, hasta el punto de que un Fair Play de 36 millones desembocó en un gasto de 50 millones. Una calamidad.
Evidentemente, aciertos en dicha parecela tuvieron, y bastantes, pero Raphael Dwamena, Sergio León, Nikola Vukcevic, Hernani, Armando Sadiku, Martín Cáceres, Mustafi, Rubén Vezo y Roberto Soldado no son precisamente eso, sino ejemplos de la cada vez más deficiente gestión. A eso hay que sumarle que durante los últimos dos veranos, 2020 y 2021, no se vendió para adquirir dinero y reforzar la plantilla con buenos argumentos. Campaña pudo haber sido traspasado, Bardhi también, incluso Aitor y Clerc, pero por motivos que tan sólo estos buenos señores sabrán, ninguna operación cristalizó, se dejó de apostar por la cantera con el mismo espíritu y el Fair Play, junto a la pandemia, acosaron al club.
Era solamente cuestión de tiempo de que algo así estallara en pleno escudo y el curso 2021-2022 dio la razón a semejante argumento. Quico Catalán echó a Manolo Salvador, David Navarro y Manolo Fajardo, pero faltaba él y su acción fue refugiarse en Felipe Miñambres, a quien dio plenos poderes para encargarse de la parecela de salidas y fichajes. Ya era tarde, el daño estaba hecho, la sentencia fue irrevocable y Miñambres tendrá la oportunidad en Segunda División, una categoría a la que el Levante UD ni por plantilla ni presupuesto debió descender. El 12 de Mayo de 2022 se confirmó en el Santiago Bernabéu con un aplastante 6-0 en contra lo que ya se sabía desde la primera vuelta.
Quico Catalán hizo lo único que podía, declararse el máximo culpable, suspenderse como gestor y prometer un regreso lo más tempranero posible. Sin embargo, hubo un alto precio, fin a la era de nuestro querido Comandante Jose Luis Morales Nogales, el mejor futbolista de la historia del club por mil razones. Su marcha puede ser un debate respecto a las palabras del jugador «El Levante UD es mi casa, no tengo previsto abandonarla y menos en Segunda División». La verdad, empiezo a pensar que es mucho mejor que un futbolista no hable ante los medios de comunicación un minuto después de acabar un partido, queda demostrado que pasa factura y este ni mucho menos es el único ejemplo a poner encima de la mesa. En resumen, debates cuantos queramos, culpables sólo uno, Quico Catalán.
Mucho ojo a las últimas palabras del presidente «Se puede ser feliz en Segunda División». Qué quiere que le diga señor Catalán, no negaré que la Liga Smartbank merece mil respetos, y tal vez muchos sean felices allí, sin embargo, tras comprobar durante más de diez temporadas que el Levante UD es muy capaz de consagrarse como una entidad de Primera División y de ninguna otra categoría más en el fútol español, siempre con humildad y honrando al dinero en lugar de vacilarle, respeto su opinión, a la par que discrepo de ella incalculablemente.
¿Situación actual? Mehdi Nafti, quien ya tiene experiencia en la categoría de plata y con cierto éxito, ha sido el elegido por Felipe Miñambres para que el Levante UD 2022-2023 solamente cuente dicha temporada en segunda y su regreso vuelva a ser muy tempranero. El discurso del nuevo entrenador, con perlas y alguna excusa, eleva una frase por bandera «El objetivo es el ascenso, pero debemos ser humildes». Y tanto míster, en la Segunda División ya lo creo. Con todo, el club echa andar en el que se espera que sea un destierro efímero. No obstante, además de la directiva, hay más factores que han provocado la caída del Levante, veámoslos.
PACO LÓPEZ
El Jueves 4 de Marzo del año 2021 supuso un antes y un después para el Levante UD, básicamente consistió en el principio del fin referente al último ciclo granota en primera. El fin ya ha sido nombrado en este artículo con su fecha correspondiente, pero hay que hablar de su comienzo. El Levante se encontraba haciendo historia, en las Semifinales de la Copa del Rey 2020-2021 frente al Athletic Club de Bilbao y con un 1-1 en La Catedral que dejaba todo al cincuenta por ciento de posibilidades. Sin embargo, lo que comenzó con euforia en el minuto 17 con el 1-0 de Roger Martí, acabó en tragedia desde el minuto 30 con el empate desde los once metros por obra de Raúl García hasta el 112, momento en que Álex Berenguer lanzaba y las leyes de la física le sonreían a él y a los suyos.
El Levante UD cayó eliminado a un paso de dos proezas inmaculadas, jugar una Final de la Copa del Rey y participar en la edición de la Supercopa de España 2022. Dos sueños esfumados de golpe y porrazo. Nunca se sabrá si de algo más, el fútbol es caprichoso en todo sentido. Psicológicamente hablando, hubo alguien que vio hasta dónde había escalado el equipo en la montaña del deporte rey, se mareó, y cayó sin nada a lo que agarrarse. Hablamos de propio Paco López, el de Silla no fue el mismo tras aterrizar en la realidad, pues el Levante no acostumbra a llegar tan lejos en el torneo del KO.
Dicha caída psicológica tan vertiginosa paso como un contagio a toda la plantilla. En las últimas diez jornadas de La Liga, siempre la competición prioritaria, solamente dos victorias, terrible. Al final, por boca de jugadores como Roger Martí y el propio entrenador, la fatalidad de la eliminación copera salió a la luz en forma de reconocer qué había sucedido. Honra mucho a Paco López admitir su hundimiento psicológico, pues él tampoco es un técnico al estilo Ancelotti, Guardiola, Klopp o Mourinho, a las citas más gloriosas de este deporte, y pese a ello ser un míster muy admirable. A quien corresponde juzgar, otra vez, es a Quico Catalán y a sus supuestos brazos diestros.
¿Por qué no se destituyó a Paco López al término de la temporada 2020-2021? Una pregunta que quizás nunca sea contestada y que representa una acción que se debió haber llevado a cabo. ¿Por qué se prescindió de él de forma tan cobarde al término de la jornada 8 del último campeonato pese a la mala racha? Justamente cuando el equipo daba señales de vida por fin tras tanto bache y supuestamente se estaba permitiendo que Paco trabajara de nuevo con paciencia para sacar al Levante de la quema, como hizo las temporadas anteriores. A esto último Quico Catalán tampoco se ha atrevido a mojarse. Supongo que, declarándose el máximo responsable, asume que estos dos errores tan graves entran en el lote.
ALESSIO LISCI, EL JUSTO QUE PAGÓ POR PECADOR
Acerca de la contratación de Javier Pereira, quien fuera segundo del legendario JIM, Juan Ignacio Martínez, venido de la Superliga China y orquestado a lo chapuzas por Manolo Salvador y David Navarro, muy poco que añadir. Cero victorias y un equipo inentendible, casi tanto como la decisión de traerlo. ¿No habían opciones por España y el resto de Europa? ¿Ni siquiera por América? Pues tal vez no, mejor creámonos eso…aunque pensándolo un poco, realmente cuesta tragárselo.
Con todo, a la postre y al término de la primera vuelta, Alessio Lisci, la solución que estaba en casa y de la que nadie quiso darse cuenta, salvo algunos jugadores del equipo, fue escogido…pero tarde. La reacción granota, cuyos números en la segunda vuelta fueron dignos de una plaza Conference e incluso UEFA, acabó en nada, en este caso descenso, un sinónimo vaya. El de Roma tenía todos los calificativos para para ser un justiciero que pagase por villano, así ha sido, no sigue como entrenador granota, cuando perfectamente hubiese podido ser la principal apuesta para ascender. Así es el fútbol y su negocio. Lo siento Alessio y mucha suerte.
LESIONES
El siguiente párrafo va dedicado al cuerpo médico. Ni mucho menos diré a nadie de tan meritorio gremio cómo hacer las cosas, pero ¿Tantas lesiones en dos años? ¿De verdad? Incluso con varias recaídas. Me gustaría no tener que dudar jamás en mi vida sobre las capacidades médicas, pero algo me dice que alguien allí no ha escogido el mejor método para que los jugadores regresen de sus lesiones con plenas garantías, aunque creyese que sí. Sea como fuere, el Levante lo ha pagado con muchas bajas a lo largo de las últimas dos campañas, algunas de ellas sensibles, y eso en cualquier equipo se nota, pese a que una plantilla tenga 22-23 profesionales. Ojalá que para los médicos solamente hayan elogios en el curso 2022-2023, no estaría nada mal.
PLANTILLA
Podremos decir misa de la directiva, y tendremos mucha razón. Del cuerpo médico también y en algo acertaremos. De que a Paco López le traicionó el factor psicológico y después fue maltratado. De Javier Pereira. Estaremos meses pensando alguna vez en Alessio Lisci, pero en el trabajo de Mehdi Nafti está que le olvidemos nada más transcurran las primeras cinco o seis jornadas del nuevo curso liguero. Ahora bien ¿Los jugadores? Todo el mundo sabemos una cosa tan evidente como indiscutible, son quienes saltan al verde, quienes mandan el mensaje más importante. ¿Lo ha logrado cada uno de ellos? Pues mucho me temo que no, y guste o desagrade, son quienes se quedan sin el trozo de pastel más sabroso.
Aitor ha sido una decepción, pese a que Dani Cárdenas ocupe su lugar. Clerc, Coke y Miramón lo mismo. Sergio Postigo, Rober Pier, Shkodran Mustafi, Martín Cáceres y Rubén Vezo han deshonrado el eje de la defensa. Solamente Óscar Duarte y Son Hidalgo se salvan, lo que resulta insuficiente. Morales ha hecho historia y Bardhi y Melero le han secundado bien, pero ¿El resto de centrocampistas? Excepto un Pepelu que ha renovado recientemente su contrato por diez años, siendo la mejor noticia hasta la fecha, mejor ni hablemos, un desastre tras otro, incluido Malsa, quien estuvo irregular. La guinda a semajante catástrofe la ponen los atacantes. Roger no ha cumplido como se esperaba, mientras que Dani Gómez y Roberto Soldado se quedan en un par de decepciones constantes. Añádase la lesión de Jorge De Frutos y tenemos el festín completo.
8 victorias, 11 empates, 19 derrotas, 51 goles a favor, 76 en contra y 35 puntos. Esas son las últimas estadísticas del Levante UD en Primera División. Ya sabemos el coste. Tras cinco temporadas en la élite, el club granota vuelve a hundirse en segunda. Esta vez por obra de un señor de nombre Quico Catalán, quien ha sustituído la sensatez por la falta de respeto en lo que al dinero se refiere, además de quitarse la chaqueta de la humildad y calzarse la de la soberbia. La entidad de Orriols tiene potencial de sobra para crecer y ser un equipo de la máxima categoría indefinidamente, pero no mediante las prisas, las malas decisiones y los malgastos económicos. Es lo que ha ocurrido en la directiva y se ha trasladado al banquillo y al terreno de juego.
RECOMENZAR PARA RENACER
Toca resetear. El futuro del Levante UD en cuanto a quién estará al mando durante el futuro cercano es una incógnita, dejando claro que, aparentemente, no hay nadie salvo Quico Catalán para tomar las riendas. No debería ser así, el Levante UD es un club muy apetecible y gente sensata para dirgir un club de fútbol sigue habiendo. En Orriols hay un temor que, por un lado es muy justificado, pero por otro evitable si se hacen las cosas bien, y no es otro que el enésimo Peter Lim de turno llegue, se apodere del club y lo hunda en una ruina que desemboque en su desaparición. Se comprende perfectamente debido al claro y tan cercano ejemplo existente, pero repito, es bastante evitable recurriendo a la sensatez.
En todo caso, no queda sino vivir el presente, a fin de cuentas la afición granota de bien se caracteriza por tener los pies en la tierra, un tesoro en forma de virtud que no puede ni debe perder. La actualidad es lo mejor, el día a día, en caso del Levante UD se centra en una sola meta a construir con claridad y buenos alimentos, un rápido retorno a donde nunca debió salir, la Primera División del fútbol español. Se puede ¿Con sensatez, humildad, ilusión y ganas? ¡Claro que se puede!
¡¡MACHO LEVANTE!!