Lo dice el gran actor Willem Dafoe en Spiderman de Sam Raimi del año 2002, cuando algo termina, algo nuevo empieza. Y mientras hay vida, es la pura verdad. El Levante UD ha descendido a la Segunda División del fútbol español matemáticamente tras ser apabullado por 6-0 ante un Real Madrid que recibió el pasillo como campeón de La Liga 2021-2022 en el Santiago Bernabéu por parte del conjunto Granota.
Los de Carlo Ancelotti están preparando a conciencia la Gran Final de la Champions frente al Liverpool y ante a la escuadra de Orriols no hicieron prisioneros. Demasiado Real Madrid para un Levante que encajó una estocada casi mortal con la victoria del Granada en Los Cármenes por 1-0 a costa del Athletic. A destacar el Hat-Trick de Vinicius Jr, quien tuvo un detallazo con el Comandante Morales cuando este fue entrevistado al consumar el cuadro de Alessio Lisci su descenso a la categoría de plata.
Fin a otro ciclo en Primera División. El Levante UD ha vuelto a demostrar que con ilusión y ganas, muchas cosas buenas son posibles. Una permanencia meteórica (2017-2018), una salvación honorable (2018-2019), quedar cómodamente instalado en mitad de tabla con una pandemia de por medio (2019-2020) y lograr mantenerse sobrando dos meses de competición combinándolo con unas Semifinales de la Copa del Rey (2020-2021). Casi nada. Por no hablar de los dos planazos a nivel institucional. Cuando el Ciutat esté remodelado del todo y la Ciudad Deportiva de Nazaret sea una realidad, muchas cosas comenzarán a cambiar.
Para la filmoteca quedarán el 5-4 al Barcelona (2017-2018), las victorias frente al Real Madrid en calidad de visitante por 1-2 (2018-2019 y 2020-2021) y en el Ciutat por 1-0 con el chicharro de Morales (2019-2020). Los triunfos como local frente al Villarreal también merecen un hueco. Las victorias en San Mamés frente al Athletic, y ante el Sevilla en el Ciutat, sentenciando una permanencia de dibujo animado con Paco López, son oro puro (2017-2018).
También deben ser mencionados el 1-0 al Valencia en la 2020-2021 y los 1-1 en Mestalla (2019-2020 y 2021-2022). Sin olvidar las espectaculares victorias en el Benito Villamarín por 0-3 con un Morales a lo Maradona (2018-2019), en Reale Arena por 1-2 (2019-2020) y en en el Wanda Metropolitano por 0-2 y 0-1 (2020-2021 y 2021-2022). Sencillamente, momentos tan meritorios como imborrables.
Sin embargo, en un ciclo todo lo bueno se acaba, y a la quinta temporada así fue. Los errores de la directiva, unidos al factor psicológico tan negativo en el que tanto los jugadores como su entrenador de aquel momento, Paco López, estuvieron atrapados desde que cayeron en las Semifinales de la Copa del Rey, pesaron demasiado. La reacción, de la mano de Alessio Lisci en el campo, y de Quico Catalán en los despachos prescindiendo de Manolo Fajardo, David Navarro y Manolo Salvador, llegó tarde. Una primera vuelta sin ninguna victoria es un lastre histórico.
El Levante UD cometió el error de no vender jugadores importantes en los últimos dos veranos, creyó que podría afrontar renovaciones con una pandemia terrible de por medio y no destituyó a un entrenador histórico como Paco López al término de la campaña 2020-2021. Precisamente cuando era el momento de plantearse dicha posibilidad. El cese para el de Silla llegó en el tramo más inoportuno, sin darle el margen de trabajo que muy probablemente le hubiese correspondido. Paco López merecía una despedida muchísimo más digna pese a no lograr recomponerse del mazazo copero.
Por supuesto, hay que hablar del terreno de juego. Entre los fallidos fichajes, el bajo o irregular rendimiento de otros jugadores y las lesiones, vino el remate final. Mustafi y Soldado fueron fichados para ser referentes en defensa y ataque respectivamente, ninguno de los dos estuvo a la altura. Carlos Clerc y Jorge De Frutos se lesionaron gravemente, otros como Sergio Postigo o José Campaña combinaron sus calvarios de lesiones con su irregular rendimiento. Martín Cáceres tampoco fue la solución en defensa y Roger Martí estuvo muy por debajo de su nivel goleador. Son, Bardhi, Malsa, Melero y Dani Gómez, pelearon cuanto pudieron, pero tampoco fueron bastante.
Únicamente Dani Cardenas, Óscar Duarte, Pepelu y el Comandante Morales lograron una regularidad que les consolidó como indiscutibles. Lamentablemente, se demostró que ni con estos cuatro jugadores, quienes ojalá continúen la próxima temporada pese a ser en Segunda División, podía obrarse un milagro. En efecto, nunca llegó. Quedan dos partidos, Alavés en el Ciutat y Rayo Vallecano en el estadio de Vallecas. Ganarlos sería una muy buena manera de demostrar que con las cosas bien hechas, esta caída puede ser considerada como un accidente futbolístico, fruto de una directiva cuyas decisiones tomadas en su inmensa mayoría han hecho navegar al club hacia el remolino del descenso.
No obstante, por encima de todo, suceda lo que suceda en estas dos últimas jornadas, en Orriols se debe tener la consigna aprendida de memoria. Cuando algo termina, algo nuevo empieza. El Levante UD ya ha demostrado en etapas anteriores ser un equipo que entiende de resurrecciones. Si las ganas de competir son las de los últimos partidos ante Barcelona, Sevilla, Valencia y Real Sociedad, más otros como ante el Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano y frente al Villarreal en el Ciutat, si se construye un proyecto tan viable como fiable y los que se queden y vengan conforman una plantilla bien equilibrada y compensada en todas las líneas, entonces se tratará de una señal indudable. El regreso a la máxima categoría podrá conseguirse en una sola temporada.
Sea como fuere, que a nadie le quepa la menor duda, el Levante UD volverá, es un hecho. Tan sólo resta comprobar cuánto tarda el tiempo en darle la completa razón y poner al club Granota donde debe estar, en Primera División. La resurrección comienza hoy.
MACHO LEVANTE