El Betis endosó otra goleada liguera al Valencia CF. 0-3 en Mestalla y porque el conjunto Verdiblanco no quiso hacer más sangre. Ahora que, cuando pisó el acelerador mínimamente demostró la diferencia existente entre los dos conjuntos actualmente. William José, un Sergio Canales que no celebró el gol por respeto a la que fue su casa tiempo atrás, y Borja Iglesias, pusieron los goles para la escuadra de Manuel Pellegrini, que incluso sigue soñando con la cuarta plaza pese a tenerlo francamente complicado. Los de Pepe Bordalás fueron un reflejo cristalino de impotencia y esta vez ni Giorgi Mamardashvili pudo obrar milagros.
El Valencia está suplicando porque la temporada llegue a su fin. No falta casi nada, pero cada encuentro parece un suplicio para rogar evitar otro disgusto en forma de empate inservible o derrota. Siete partidos consecutivos en La Liga sin saber lo que es ganar, juzguen ustedes. A estas alturas lo que más asusta no es dónde va a quedar la escuadra de Pepe Bordalás cuando concluya la presente campaña, sino qué camino tomará el próximo curso. Eso es lo complicado y por consiguiente el mayor temor, junto con el verano que está a la vuelta de la esquina.